Más de 12.700 documentos sobre pleitos civiles y criminales del Archivo de la Catedral

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Presentación del trabajo sobre pleitos civiles y criminales del Archivo de la Catedral

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El proyecto de recuperación, catalogación e informatización del Archivo de la Catedral de Burgos es fruto de más de 32 años de colaboración entre el Cabildo Catedralicio y la Fundación Círculo.  La sección de pleitos civiles y criminales reúne documentación comprendida entre los siglos XV y XIX, constituye una valiosa fuente para el estudio de la historia social y jurídica. Su análisis permite reconstruir y comprender la vida cotidiana, así como el funcionamiento de la justicia eclesiástica.

El Proyecto impulsado desde Fundación Círculo cumple 32 años de actividad. Untrabajo que continúa avanzando como una iniciativa de gran relevancia para la conservación del patrimonio documental y el conocimiento histórico, consolidándose como un referente en la catalogación de archivos eclesiásticos en Europa. La documentación permite reconstruir la historia de la ciudad y su relación con instituciones civiles y eclesiásticas, así como conocer la organización interna del cabildo, que gozaba de jurisdicción propia desde el siglo XIII.

En este contexto se enmarca la sección de Pleitos Civiles y Criminales, compuesta por 16 libros y 4 cajas (1459–1859) y con 12.749 documentos reflejan la administración de justicia y las penas aplicadas, algunas cumplidas en dependencias como la cárcel del Husillo situada en la Catedral de Burgos.

Pleitos civiles y criminales 

A partir del Concilio de Trento, los tribunales eclesiásticos reforzaron su papel en la regulación de la moral y la disciplina, aplicando los preceptos del derecho canónico. En este contexto, la Catedral de Burgos presentó una singularidad destacada: su cabildo gozaba de jurisdicción propia desde el siglo XIII, dependiente directamente de la Santa Sede y exenta de la autoridad episcopal, lo que dio lugar a numerosos conflictos con los obispos a lo largo del tiempo.

La administración de justicia se ejercía a través del tribunal de las Cuatro Témporas, integrado por miembros del propio cabildo, lo que implicaba que los capitulares podían actuar tanto como jueces como encausados. En este ámbito se juzgaban delitos civiles y criminales sin que el adjetivo criminal implicara necesariamente un delito de sangre, y teniendo en cuenta que la distinción entre delito y pecado no estaba claramente definida en la época. En la documentación se recogen gran variedad de causas como son delitos de violencia, transgresiones contra la moral y la decencia que debían observar los eclesiásticos, escándalos, herejías, blasfemias, e incluso crímenes.

La sección de pleitos civiles y criminales organiza la documentación según las distintas categorías del cabildo —canónigos, dignidades, racioneros, medio racioneros y capellanes—, abarcando desde la Edad Moderna hasta parte de la Contemporánea y reflejando su jerarquía y prebendas dentro de la catedral. La documentación recoge también el sistema de penas, que podía ir desde advertencias y multas hasta prisión en dependencias de la catedral —como el Husillo, la cárcel comunal, cámaras y habitaciones en las torres, reclusión domiciliaria o la realización de ejercicios espirituales en conventos. En muchos casos, las sanciones económicas se destinaban a fines religiosos o asistenciales.

Esta sección del Archivo de la Catedral de Burgos ofrece una valiosa fuente para el estudio de la historia social y jurídica. Permite reconstruir la vida cotidiana, las relaciones de poder y el funcionamiento de la justicia eclesiástica, así como comprender las particularidades que diferenciaron a la catedral de Burgos de otras instituciones similares de su tiempo.

Delitos, castigos y casos destacados

Los miembros del cabildo de la Catedral de Burgos eran encausados por una amplia variedad de delitos que combinaban faltas civiles y morales. Entre los más frecuentes se encontraban el porte de armas, el uso de vestimenta inadecuada, la asistencia a tabernas o casas de juego, los altercados y peleas —a veces con heridos o muertos—, así como las relaciones ilícitas, el amancebamiento o el maltrato.

Las penas variaban según la gravedad del caso e incluían reclusión domiciliaria, prisión en dependencias catedralicias, en ocasiones con grilletes, multas económicas, ejercicios espirituales en conventos e incluso el destierro. Parte de estas sanciones económicas se destinaban al mantenimiento de la catedral, a la financiación de obras artísticas o a fines religiosos.

Los expedientes conservan casos especialmente llamativos que ilustran la vida cotidiana de la época: desde canónigos implicados en escándalos públicos o peleas, hasta procesos por impago de bienes —como la compra de 21 pares de zapatos—, maltrato animal tras viajes excesivos, prácticas supersticiosas para expulsar demonios, contrabando de tabaco o incluso la búsqueda clandestina de tesoros que acabó con el derrumbe de una ermita.

En conjunto, estos documentos reflejan una realidad compleja y profundamente humana, donde la disciplina eclesiástica convivía con comportamientos cotidianos que hoy resultan sorprendentes.

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