Las puertas que abrirán la Catedral
Antonio López ante las nuevas puertas de la Catedral
El arzobispo inaugura las nuevas puertas diseñadas por Antonio López para la Catedral, culminando el proyecto iniciado con el VIII Centenario del templo

La capilla de los Condestables de la catedral de Burgos ha acogido esta mañana la inauguración oficial de las nuevas puertas creadas por Antonio López, un acto en el que el arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha subrayado el profundo significado espiritual y artístico de la obra. Ante autoridades, patrocinadores, medios de comunicación y cerca de un centenar de asistentes, el prelado ha destacado que estas puertas representan «la audacia y la creatividad» de una archidiócesis y de una ciudad que siempre ha sabido mirar al futuro con valentía.
En su intervención, Mons. Iceta ha recordado el carácter de servicio que define la misión episcopal y ha enlazado esa visión con la continuidad del proyecto iniciado hace seis años: «Nosotros somos parte de la sucesión apostólica y venimos a servir a una Iglesia, no a servirnos a nosotros mismos». Ha señalado que las puertas «son también fruto de esa sucesión», puesto que comenzaron bajo el pontificado de su predecesor, Mons. Fidel Herráez Vegas: «Queremos dejar las cosas, si podemos, mejor de como las encontramos, con un peldaño más».

El arzobispo ha ofrecido una profunda lectura espiritual de la obra, subrayando cómo el ser humano necesita «ver y tocar» para intuir la trascendencia. «El ingenio humano ha hecho inmensas catedrales que quieren significar la gloria de Dios», ha explicado, y ha presentado estas puertas como «el lugar para entrar a contemplar lo que nos espera después de este caminar». También ha destacado su integración en la historia de la Catedral: «En gustos nadie ha escrito… y ahora tendremos unas puertas del realismo español en nuestra Catedral».
Además, Mons. Iceta ha defendido que el futuro «es siempre de los apasionados, de los audaces y de los creativos». Ha puesto en valor la decisión de encargar unas puertas monumentales al escultor realista más reconocido del país y ha asegurado que «ha merecido la pena»: «Burgos cuenta en este momento con estas puertas, seguramente de las obras más monumentales y acabadas de Antonio López, realizadas en un periodo de gran madurez» Una obra artística que ahora se podrá presenciar, y que hasta ahora «temerariamente se juzgaba de oídas». Finalmente, ha reiterado que su vocación es «estar donde tienen que estar»: la fachada principal, «para que puedan ser contempladas las 24 horas del día».

Antonio López, autor de las puertas, ha ofrecido un discurso breve y profundamente personal. Ha confesado que estos seis años han sido «muy interesantes, muy importantes» para él, marcados por «luces y sombras». Ha destacado que lo más valioso ha sido trabajar «en equipo»: «Este trabajo tan solitario, romperlo para trabajar en equipo es una hermosura». Ha reconocido igualmente el interrogante interior que le ha acompañado durante el proceso: «Me llama la atención si las personas que no creemos mucho podemos hacer un trabajo religioso». Sin embargo, al ver las puertas instaladas, ha reconocido haber descubierto en ellas «una espiritualidad que puede equivaler a un sentimiento religioso».
El artista ha expresado un agradecimiento emocionado a todos los implicados, desde los impulsores iniciales —«desde la persona que habló conmigo en el comienzo, don Fidel y Gonzalo»— hasta los fundidores: «Todos hemos trabajado durante mucho tiempo, buscando una solución la mejor posible, con toda la fe de lo que hemos sido capaces». Ha concluido señalando que las puertas «se quedan aquí» mientras él vuelve a su taller «a continuar el trabajo».
El arzobispo emérito de Burgos, Mons. Fidel Herráez Vegas, ha recordado por su parte los orígenes del encargo, y ha revivido su primer encuentro con el artista. Ha expresado «una gran alegría» por ver culminado un proyecto que «ha requerido esfuerzo, dedicación y la suma de muchas personas». Ha pedido «olvidar etapas que no fueron fáciles» y unirse «en la acogida y agradecimiento» de estas puertas, llamadas a ser «una gran aportación al patrimonio de la Catedral en el siglo XXI». También ha manifestado su deseo de que «lleguen a colocarse en el lugar para el que fueron creadas».
En el acto también han intervenido el deán-presidente del Cabildo Metropolitano de Burgos, Félix José Castro Lara, que ha ejercido como maestro de ceremonias, y el coordinador técnico del proyecto, Gonzalo Jiménez, que tras el acto institucional ha ofrecido una explicación a los presentes delante de las propias puertas.
«Ya están aquí»

Antes, Antonio López ha presentado las monumentales puertas a los medios de comunicación. El artista, visiblemente sereno, ha explicado que el encargo ha sido «una aventura muy interesante» y una oportunidad excepcional, pese a que el arte religioso queda habitualmente fuera de su producción. «Ya están aquí. Vamos a ver», ha afirmado, subrayando que el reto principal ha sido hacer la obra lo mejor posible a pesar de las dificultades surgidas durante el proceso.
La ubicación definitiva de las puertas ha sido motivo de debate, pero López ha restado importancia a la polémica. «Todos los sitios son buenos», ha señalado ante las preguntas de los periodistas, y ha añadido que las controversias no han influido negativamente en su trabajo: «Había que cumplir el encargo como un buen trabajador». Para el artista, el juicio sobre el arte contemporáneo en un templo gótico depende únicamente de su calidad: «Si es bueno, sí; si no es bueno, no», ha explicado.
El manchego ha defendido la coherencia figurativa del conjunto, realizado por él y su equipo, en contraste con las tendencias abstractas actuales. Ha explicado que, inicialmente, las tres puertas iban a representar exclusivamente un jardín sagrado, pero el proceso llevó a incorporar figuras vinculadas a la fe católica.
A pesar de la magnitud del proyecto, López ha confesado que, al principio, el encargo le produjo cierta pereza, por la distancia entre su trabajo habitual, centrado en lo cotidiano, y los temas religiosos. Sin embargo, ha destacado el componente espiritual y la tradición histórica de estas obras: «Todo lo que admiramos en los grandes museos tiene que ver con lo religioso». Medirse con esa herencia, ha afirmado, ha sido una experiencia hermosa y una nueva etapa dentro de su trayectoria. El artista ha reconocido, además, que continúa trabajando cada día: por las mañanas retrata a una nieta suya, y por las tardes, un Cristo crucificado.
López ha insistido en que lo sagrado también aparece en lo cotidiano, y que la combinación entre lo doméstico y lo sobrenatural es uno de los ejes que articulan estas nuevas puertas que, aunque pesan ocho toneladas, aspiran a integrarse con naturalidad en la historia viva de la Catedral.
A partir de mañana, domingo, 30 de noviembre, las puertas quedarán expuestas en el Museo de la Catedral. Desde ese día y hasta el 5 de diciembre, y desde el 9 hasta el 19 de diciembre, se ofrecerá una visita gratuita para ver las puertas y que los burgaleses y todos los visitantes del templo puedan conocer y apreciar la belleza de esta obra de arte. Después de esos días, las puertas quedarán integradas en la visita turística a la Catedral.
