El barrio de San Pedro de la Fuente recupera su tradicional cecina
El histórico barrio burgalés de Burgos volverá a llenarse de ambiente festivo este fin de semana con motivo de la celebración de la Cátedra de San Pedro, una cita popular que combina tradición, convivencia vecinal y, en esta edición, un marcado carácter solidario.
El acto central tendrá lugar el domingo 22 de febrero, cuando se cocinarán y repartirán gratuitamente alrededor de 80 kilos de cecina entre vecinos y visitantes tras la misa conmemorativa dedicada a San Pedro, figura considerada el primer pontífice de la Iglesia. La jornada incluirá además un homenaje a “Dieguito”, figura muy querida y vinculada desde hace años a la organización de los festejos.
La edición de este año destaca por la implicación de entidades sociales relacionadas con la salud mental y la discapacidad, entre ellas Aransbur, Apace, Aspanias y Prosame. Estas organizaciones participarán en distintas actividades del programa festivo.
Uno de los momentos destacados será el “vermuteo solidario” previsto para el sábado a las 13.00 horas, cuya recaudación se destinará íntegramente a Prosame. La actividad se desarrollará en el Portón de Extremadura y forma parte de una programación diseñada para implicar tanto al vecindario como a visitantes.
El pregón del jueves marcará el inicio oficial de las celebraciones. El viernes se han organizado propuestas infantiles, actuaciones musicales —entre ellas un concierto del grupo Bienmesabe— y una sesión nocturna de DJ. El sábado continuará la agenda con actividades populares antes del domingo más tradicional, centrado en los actos religiosos y gastronómicos.
La fiesta de la cecina tiene raíces que se remontan al siglo XIII, aunque su recuperación en la ciudad se produjo hace unos 25 años gracias a la iniciativa vecinal. Desde entonces, la celebración se ha consolidado como uno de los encuentros más representativos del barrio, hasta el punto de haber sido reconocida hace tres años como Fiesta de Interés Turístico Regional.
Con más de dos décadas de continuidad desde su reactivación moderna, el festejo mantiene su esencia original: compartir comida, honrar la tradición y reforzar los lazos comunitarios, ahora con un añadido solidario que amplía su alcance social.
