Llega el Curpillos con cambios
Fiesta del Curpillos
La parada militar se ha trasladado al compás de afuera, y se han echado de menos la llúvia de pétalos en el altar del monasterio
Ganas de fiestas y el buen tiempo, animan a muchos a disfrutar del Curpillos. Y estos dos ingredientes son los que se han dado en este viernes, festivo en Burgos.

Cientos de burgaleses han vuelto a congregarse en torno al Monasterio de Las Huelgas en la cita prólogo de las fiestas de San Pedro. El cambio de la jira al Paseo de La Quinta, hace que la cita del monasterio sea menos numerosa en cuanto a participación.
Acudían a Las Huelgas Cristina Ayala y Borja Suárez,Roberto Saiz, Pedro de la Fuente, y autoridades militares encargadas de portar la réplica del pendón de las Navas de Tolosa, que cada año procesiona este día. LA misa era oficiada por Fidel Herráez, que ha anunciado en el sermón, que Mario Iceta está recuperándose y pronto volverá a retomar su actividad.
Tras misa, la procesión se dirigió a la plaza del Compás de Adentro, para continuar por las calles aledañas al Monasterio. En esta procesión el Santísimo va bajo palio y se porta una réplica del Pendón de las Navas de Tolosa.
La parada militar se realizaba en el Compás de afuera, una de las novedades de la jornada. Tras los eventos religiosos, llegaba la parte lúdica de la jornada en el parque de La Quinta, tercer año que se celebra en este espacio, y que parece que será el definitivo, sin nada lo cambia. El olor a chorizo, morcilla y morro invadía todo el recinto. Para las peñas y asociaciones de la ciudad que participan, esta es la primera gran cita antes de las fiestas de San Pedro y San Pablo. Se espera una asistencia de en torno a 40.000 en las horas punta.
Una fiesta muy burgalesa

El Curpillos es una fiesta que se celebra tras la festividad del Corpus, celebrada en jueves, y de donde viene su nombre, Corpus Chico, aunque en el caso del Curpillos no ha sufrido cambio en el día, ya que se sigue celebrando el viernes. En este día, se conmemora la batalla de las Navas de Tolosa, en la que el Rey Alfonso VIII derrotó a las tropas árabes el 16 de julio de 1212. El pendón que procesiona este día a manos de la máxima autoridad militar es una reproducción de que Alfonso VIII conquistó en la batalla y que se expone en el Museo del Monasterio.
El Ayuntamiento de Burgos la declaró festiva en 1953 y actualmente suele celebrarse el viernes siguiente a la festividad del Corpus. La estructura de la fiesta sigue esa dicotomía de lo sacro en las primeras horas de la mañana, cuando acontecen los actos protocolarios y el ceremonial religioso, teniendo como escenario el Monasterio de las Huelgas. Tras la reunión y formación de las tropas participantes en el acto, la abadesa de las Huelgas recibe a las autoridades. A continuación, se celebra la liturgia eucarística y, acto seguido, comienza la solemne Procesión en cuyo séquito se hallan los populares Gigantones, los Gigantillos, danzantes, dulzaineros, maceros, timbaleros, las autoridades asistentes, los representantes del barrio de Huelgas y, como colofón, la máxima autoridad de la ciudad, portando el pendón de las Navas de Tolosa.
La parte popular del Curpillos se desarrolla desde hace tres años en el Parque de La Quinta.
Fuertemente arraigada en la tradición, los burgaleses se acercan a degustar las apetitosas viandas, tanto de la gastronomía local como la foránea, en las casetas que montan las Peñas y Centros Regionales.
La fiesta está declarada como Fiesta de Interés Turístico Regional.
