Las flores vuelven a llenar los pies de Santa María
Jota Burgalesa al final de la Ofrenda
Miles de personas participaron en el que es sin duda, el acto más emotivo de las fiestas de San Pedro y San Pablo, la Ofrenda de flores a Santa María la Mayor en una mañana que amanecía fresca.
La mañana presagiaba que el calor no iba a ser el protagonista, aunque al final el calor hizo aparición, aunque soportable.
Tras la misa solemne en la Catedral, oficiada por el arzobispo emérito fidel Herraez, se procedió a rezar a la Virgen de Santa María, instalada ya en la peana de la Plaza del Rey San Fernando, donde se realizó la primera ofrenda, la del Cabildo Metropolitano. Desde la organización se ha pedido a las peñas y asociaciones participantes que ofrecieran a la Virgen flores amarillas, blancas y rojas, como las que se ha elaborado un tapiz floral, a los que se sumaban centros y cestas que completaban el monumento. La ofrenda a la Virgen se remonta a 1954, cuando se nombró a la primera reina de las fiestas, María Mercedes de Moliner, en un afán de dar un impulso nuevo a esta cita. Fueron tantas las flores con las que la homenajearon que decidió ofrecérselas a la Virgen, convirtiéndose así, en una de las ofrendas más antiguas de España. Desde las peñas, casas regionales, asociaciones y todos los que se quieran sumar, rinden este homenaje a la patrona de la ciudad.
Tras el recorrido de asociaciones, peñas y delegaciones participantes, ha llegado la parte más institucional, con la llegada la corte fallera, reinas mayores e infantiles de las fiestas de otros años, la
Federación de Fajas y Blusas, Representantes Casas Regionales, Hermandad de Peñas, Comité de Folclore, damas de las Reinas de las Fiestas, la corporación bajo Mazas con la Reina Mayor e Infantil de la ciudad y concluía la comitiva la Banda de Música Ciudad de Burgos. Tras la ofrenda, ha llegado el momento de las peticiones de las reinas infantil y mayor.
Y llegaba un momento muy especial, en el que la Plaza del Rey San Fernando se llena de jotas. Los primeros, los Gigantillos. Después, las damas infantiles, después la reina infantil, las damas mayores, en cuatro parejas, y para finalizar la reina mayor. El acto ha concluido con la jota Burgalesa bailada por miembros de los grupos de danzas de la ciudad llenando la plaza en una de las imágenes más bonitas de las fiestas.














































































