Atapuerca cierra una nueva campaña con más restos de Homo antecessor e importantes descubrimientos en sus yacimientos
Presentación balance Atapuerca
La campaña también ha proporcionado nuevos resultados en Sima del Elefante, Galería, Cueva Fantasma y El Mirador, reforzando a Atapuerca como uno de los principales referentes internacionales en el estudio de la evolución humana
Las excavaciones en la unidad TD6.2 de Gran Dolina han recuperado al menos 24 nuevos fósiles humanos atribuidos a Homo antecessor, la colección paleoantropológica más numerosa del Pleistoceno inferior europeo
Hoy han finalizado los trabajos de excavación en el complejo de yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), iniciados el pasado 20 de junio, con la participación de más de 300 investigadores e investigadoras de diversas instituciones nacionales e internacionales. El Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA) ha tenido una participación destacada, con cerca de 120 miembros entre personal investigador, técnico y estudiantes del máster Erasmus Mundus en Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana de la Universitat Rovira i Virgili. El equipo del IPHES-CERCA ha coordinado las excavaciones en los yacimientos de Gran Dolina, Sima del Elefante, Galería, Cueva Fantasma y El Mirador, así como los trabajos de lavado y selección de sedimentos en el río Arlanzón.
Entre los hallazgos más destacados de la campaña sobresale la recuperación de al menos 24 nuevos fósiles humanos atribuidos a Homo antecessor en el estrato Aurora (unidad TD6.2) del yacimiento de Gran Dolina, con una antigüedad de unos 850.000 años. Entre los restos recuperados destacan fragmentos craneales, vértebras, falanges, dientes y diversos huesos largos, muchos de los cuales presentan roturas por percusión y marcas de corte relacionadas con el procesamiento de los cuerpos, nuevas evidencias de las prácticas de canibalismo documentadas en este nivel. La campaña ha aportado además nuevos fósiles de individuos adultos, muy poco representados hasta ahora en el conjunto, lo que abre nuevas perspectivas para profundizar en el conocimiento de la anatomía y la biología de esta especie humana.
Los resultados refuerzan el papel de Gran Dolina como uno de los principales referentes internacionales para el estudio de los primeros pobladores de Europa. Más de tres décadas después del inicio de las excavaciones, el yacimiento continúa proporcionando una combinación excepcional de fósiles humanos, herramientas de piedra, restos de fauna y marcadores medioambientales que permite reconstruir con un nivel de detalle extraordinario la forma de vida de los primeros europeos.
La campaña de 2026 ha sido también el segundo año de trabajo del nuevo equipo de codirección del Proyecto Atapuerca, integrado por la Dra. Marina Mosquera y el Dr. Andreu Ollé (ambos miembros del IPHES-CERCA y de la Universitat Rovira i Virgili), la Dra. María Martinón-Torres y el Dr. Alfonso Benito (CENIEH), y el Dr. José Miguel Carretero (Universidad de Burgos) y el Dr. Ignacio Martínez Mendizábal (Universidad de Alcalá). Este equipo consolida un modelo de dirección colegiada que da continuidad a uno de los proyectos de investigación sobre evolución humana más importantes del mundo.
HALLAZGOS MÁS DESTACADOS DE CADA YACIMIENTO
La campaña de 2026 se ha desarrollado en los yacimientos de Gran Dolina, Sima del Elefante, Galería, Cueva Fantasma y El Mirador, así como en los trabajos de lavado y selección de sedimentos del río Arlanzón. Las excavaciones han proporcionado nuevos resultados en todos los yacimientos coordinados por el IPHES-CERCA, con hallazgos que abarcan desde el Pleistoceno inferior hasta el Neolítico y que consolidan a Atapuerca como uno de los principales laboratorios internacionales para el estudio de la evolución humana.
Yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril
Gran Dolina, unidad TD6
Codirigido por la Dra. Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA, y el Dr. Andreu Ollé, investigador del IPHES-CERCA
La campaña de 2026 ha permitido reanudar los trabajos de excavación en el estrato Aurora (unidad TD6.2) del yacimiento de Gran Dolina, uno de los depósitos paleoantropológicos más emblemáticos para el estudio de la evolución humana en Europa. Aunque esta campaña solo ha intervenido una parte del tramo superior del nivel, los resultados obtenidos han vuelto a poner de manifiesto el enorme potencial científico de este yacimiento, más de tres décadas después del inicio de las excavaciones.
Ya durante los primeros días de trabajo quedó patente la riqueza del nivel con la aparición de cuatro fósiles humanos en muy poco tiempo, una expectativa que se ha confirmado al finalizar la campaña con la recuperación de al menos 24 nuevos fósiles humanos atribuidos a Homo antecessor. Entre los restos recuperados destacan un fragmento del hueso temporal del cráneo, vértebras cervicales y lumbares, falanges de manos y pies, tres dientes y diversos huesos largos, entre ellos un cúbito y fragmentos de tibia, fémur y húmero. Varios de estos fósiles presentan marcas de corte producidas durante el procesamiento de los cuerpos, nuevas evidencias de las prácticas de canibalismo documentadas en este nivel hace aproximadamente 850.000 años.
Una de las principales novedades de la campaña ha sido la recuperación de nuevos restos correspondientes a individuos adultos. Hasta ahora, estos estaban muy poco representados dentro del conjunto de Homo antecessor, dominado principalmente por restos infantiles y juveniles. Los dientes recuperados este año han permitido identificar provisionalmente un nuevo individuo adulto, lo que eleva a entre 12 y 15 el número mínimo de individuos representados en el nivel TD6.2, una cifra que será revisada a medida que avancen los estudios especializados.
Junto a los restos humanos se ha recuperado una abundante colección de herramientas de piedra elaboradas sobre distintas materias primas, como sílex, cuarcita, arenisca y cuarzo, así como numerosos restos de fauna correspondientes a hiena, castor, ciervo, bóvido, caballo y rinoceronte. Este conjunto aporta una valiosa información sobre el entorno paleoecológico en el que vivieron estos grupos humanos y donde tuvieron lugar los episodios de canibalismo documentados en el yacimiento. La combinación de fósiles humanos, industria lítica y fauna continúa convirtiendo a Gran Dolina en uno de los principales referentes internacionales para comprender la biología, el comportamiento y las formas de vida de los primeros pobladores de Europa.
A pesar de la importancia de Homo antecessor para comprender las primeras ocupaciones humanas del continente europeo, la intensa fragmentación de sus fósiles ha limitado durante años el conocimiento de su anatomía. Por ello, cada nuevo fósil recuperado representa una oportunidad única para profundizar en cómo eran, cómo crecían y cómo vivían estos homininos del Pleistoceno inferior. Los resultados obtenidos durante esta campaña vuelven a demostrar que, más de treinta años después del inicio de las excavaciones, Gran Dolina sigue proporcionando descubrimientos de enorme trascendencia científica.
Sima del Elefante
Codirigido por la Dra. Rosa Huguet, investigadora del IPHES-CERCA, y el Dr. Xosé-Pedro Rodríguez, profesor de la Universitat Rovira i Virgili e investigador del IPHES-CERCA.
La campaña de 2026 en Sima del Elefante ha proporcionado resultados muy positivos gracias a la excavación de los niveles TE7 y TE6, con una cronología superior a 1,2 millones de años. En el nivel TE6, el más antiguo documentado hasta ahora en el yacimiento, se ha excavado una superficie reducida de unos 4 m², que ha permitido recuperar diversos restos paleontológicos, entre los que destaca el esqueleto postcraneal prácticamente completo de un lince, así como varios restos de tortuga.
Los trabajos en el nivel TE7, donde se han excavado cerca de 20 m², han proporcionado abundantes restos de fauna correspondientes a especies como gamo, lince y águila, junto con claras evidencias de actividad humana. En este nivel se han recuperado 13 piezas de industria lítica elaboradas sobre distintas materias primas, como sílex, cuarzo, caliza y cuarcita. Estos hallazgos confirman el amplio abanico de recursos líticos utilizados por los primeros grupos humanos que ocuparon la Sierra de Atapuerca y contribuyen a conocer mejor el comportamiento de un hominino todavía poco conocido, Homo aff. erectus.
Galería
Codirigido por la Dra. Isabel Cáceres, profesora de la Universitat Rovira i Virgili e investigadora del IPHES-CERCA, y la Dra. Paola García Medrano, investigadora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).
La campaña de 2026 en el yacimiento de Galería se ha centrado en la excavación de la subunidad GIIb, datada hace aproximadamente 300.000 años. Los trabajos han permitido recuperar más de 900 restos faunísticos y cerca de 50 herramientas líticas, ampliando significativamente el conocimiento sobre las ocupaciones humanas de este periodo.
Entre los restos faunísticos recuperados predominan los individuos jóvenes de caballo, bisonte y ciervo, a los que se suman diversos dientes de rinoceronte. Uno de los aspectos más destacados de la campaña es el elevado grado de fracturación antrópica de los huesos, que ha dado lugar a un registro dominado por pequeños fragmentos óseos, resultado del procesamiento de las carcasas llevado a cabo por los grupos humanos.
La industria lítica recuperada también ha sido especialmente significativa. El conjunto incluye una amplia diversidad de herramientas elaboradas sobre distintas materias primas, entre ellas cuarcita, arenisca, sílex neógeno y sílex cretácico. Se han identificado grandes instrumentos configurados, como bifaces y herramientas sobre canto, así como pequeños útiles retocados y lascas sin retocar, lo que refleja una notable diversidad tecnológica.
Las evidencias arqueológicas indican que los grupos humanos procesaron y consumieron parte de los recursos animales en el propio yacimiento, como demuestra la fracturación intencionada de los huesos para extraer el tuétano. En conjunto, los resultados refuerzan la interpretación de Galería como un espacio de aprovechamiento de los animales que caían de forma natural por el conducto vertical de la cavidad, utilizado de manera recurrente por los homininos como una fuente de recursos.
Cueva Fantasma
Codirigido por el Dr. Josep Vallverdú, investigador del IPHES-CERCA.
La campaña de 2026 en Cueva Fantasma se ha desarrollado en dos sectores principales: el sector de entrada (CF), con niveles de ocupación neandertal, y la Sala Fantasma (SF), donde se documentan distintas fases de actividad de las hienas.
En el sector de entrada, los trabajos se han centrado en el tramo inferior del nivel CF24, datado entre hace 70.000 y 100.000 años, hasta alcanzar el techo del nivel CF23. Este nivel ha proporcionado una escasa industria lítica, representada por dos restos de talla en sílex y cuarcita, y una abundante acumulación de restos de caballo, así como de diversos carnívoros, especialmente hienas. Algunos de los huesos recuperados presentan fracturas intencionadas para la extracción del tuétano, evidencia de la actividad humana en el yacimiento. Paralelamente, en la contigua Covacha Norte se ha excavado el nivel CF26A, datado entre hace 60.000 y 80.000 años, que ha proporcionado una destacada colección de raspadores de tipo Quina y puntas, confirmando una ocupación neandertal de carácter esporádico.
En la Sala Fantasma, la campaña ha confirmado que la cubil de hienas se extiende hasta la pared norte de la cavidad. La excavación del subnivel SF30A y del techo del SF30B ha permitido identificar una excepcional letrina de hienas, con una elevada concentración de coprolitos. El conjunto recuperado incluye abundantes restos de caballo, cérvidos y bóvidos, así como restos de hiena, león y otros carnívoros, correspondientes a la ocupación más reciente del cubil, datada entre hace 40.000 y 50.000 años.
Por último, los trabajos en el sondeo estratigráfico se han centrado en el perfilado de los niveles CF23 a CF21. Entre ellos destaca el nivel paleontológico CF21, datado en el Pleistoceno medio, entre hace 300.000 y 350.000 años, por la presencia de numerosos coprolitos y restos de hiena, junto con fósiles de oso, rinoceronte y caballo.
Cueva de El Mirador
Codirigido por la Dra. Ethel Allué, investigadora del IPHES-CERCA y profesora asociada de la Universitat Rovira i Virgili, y el Dr. Josep Maria Vergès, investigador del IPHES-CERCA.
La campaña de 2026 en la cueva de El Mirador se ha desarrollado profundizando en los sondeos abiertos a ambos lados de la cavidad. Uno de los principales logros de este año ha sido la localización de los niveles del Pleistoceno que se buscaban desde 2009. Entre los sedimentos de este primer nivel pleistoceno se han recuperado diversas piezas de sílex tallado y restos de aves identificadas como córvidos, característicos de este periodo y que podrían corresponder a niveles del Paleolítico superior documentados anteriormente. Este hallazgo abre nuevas expectativas para localizar las galerías de la cueva en las próximas campañas de excavación.
Paralelamente, se han excavado niveles del Neolítico, datados entre hace 5.000 y 7.000 años, especialmente ricos en restos de fauna, mayoritariamente doméstica (ovejas, cabras y bóvidos), así como en cultura material. Entre los materiales recuperados destacan numerosos fragmentos cerámicos de diferentes formas y dimensiones, con decoraciones incisas e impresas, así como perforaciones destinadas a la suspensión de los recipientes. También se han documentado diversos instrumentos líticos y óseos, entre ellos una aguja y varios punzones.
La flotación de los sedimentos ha permitido recuperar abundantes restos de plantas carbonizadas, especialmente bulbos y frutos silvestres, que evidencian la importancia de las actividades de recolección desarrolladas paralelamente a las prácticas agrícolas y ganaderas de las comunidades neolíticas. Asimismo, la recuperación de numerosos carbones está permitiendo diferenciar el uso de ramas y troncos, así como determinar su diámetro, con el objetivo de comprender mejor prácticas como el aprovechamiento de la madera o el uso de ramas como forraje para el ganado.
La campaña ha continuado implementando el protocolo de muestreo destinado a canalizar los estudios de microrrestos arqueobotánicos y de química analítica sobre cerámicas y materiales líticos. En este marco, un equipo del Departamento de Química de la Universidad del País Vasco ha participado en el muestreo de las cerámicas en los laboratorios de campaña. Entre las piezas analizadas destaca un pequeño recipiente cerámico de tan solo 2,5 centímetros de altura y 2 centímetros de diámetro, provisto de pequeños apéndices en forma de cuernos y recuperado en el nivel MIR109. Se trata de uno de los hallazgos más singulares de la campaña y los estudios de biomarcadores permitirán determinar si se trata de un juguete o de un recipiente destinado a contener sustancias de uso especial.
Trabajos de lavado en el río Arlanzón y bioestratigrafía
Trabajos coordinados por el Dr. Juan Manuel López García, investigador del IPHES-CERCA, y la Dra. Carmen Núñez, investigadora asociada al IPHES-CERCA.
Durante la campaña de 2026 se han procesado aproximadamente 12 toneladas de sedimentos en la ribera del río Arlanzón (Ibeas de Juarros), correspondientes a los principales niveles excavados en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Los trabajos de lavado y selección han permitido recuperar numerosos restos de pequeños vertebrados (aves, anfibios, reptiles, musarañas, topos, erizos, murciélagos y roedores), fundamentales para reconstruir las condiciones ambientales y climáticas del pasado.
Entre los niveles procesados destacan TE16, TE7 y TE6 de Sima del Elefante; TP1-4 y TP9-10 de Penal; TD6.1, TD6.2, TD4.1, TD4.2 y TD3 de Gran Dolina; GIIb y GIIIa de Galería; el nivel 30A de Sala Fantasma y los niveles 27, 26 y 22 de Cueva Fantasma.
En el registro del Pleistoceno inferior destacan especialmente la recuperación de un maxilar de Marmota sp., el más antiguo documentado hasta ahora en Atapuerca, y de un primer molar inferior de Arvicola jacobaea con una patología severa, ambos procedentes del nivel TE7 de Sima del Elefante. El nivel TE16, todavía poco conocido desde el punto de vista de la microfauna, ha proporcionado una asociación de especies similar a la de los niveles más antiguos del yacimiento, con ratones, topillos, ratas de agua, musarañas, murciélagos y córvidos. En Gran Dolina (TD6.1) también se ha recuperado un cráneo casi completo de desmán (Galemys sp.) y un molar de puercoespín (Hystrix sp.), mientras que en el nivel TD6.2 destaca la abundancia de restos de pequeños paseriformes.
Entre los hallazgos del Pleistoceno medio sobresale una mandíbula de erizo (Erinaceus sp.) recuperada en el nivel GIIIb de Galería. Por último, en el registro del Pleistoceno superior, la recuperación de microvertebrados en Cueva Fantasma ha permitido documentar por primera vez la presencia de rata de agua (Arvicola sapidus) en el nivel 27, un hallazgo de interés para la reconstrucción paleoambiental de los últimos periodos de ocupación de la cavidad.
Los resultados obtenidos durante esta campaña vuelven a poner de manifiesto el papel de la Sierra de Atapuerca como uno de los principales laboratorios naturales del mundo para el estudio de la evolución humana. La continuidad de los trabajos en los distintos yacimientos permite seguir ampliando el conocimiento sobre las primeras ocupaciones humanas de Europa, las poblaciones neandertales y las comunidades agrícolas del Neolítico, al tiempo que refuerza el liderazgo científico internacional del Proyecto Atapuerca.
