Isabel Blanco halla indicios de una gran falla submarina en Canarias

Isabel Blanco halla indicios de una gran falla submarina en Canarias
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Una investigadora de la UBU y dos de la Complutense señalan la existencia de una gran falla entre Tenerife y Gran Canaria

 Los datos se han publicado en la revista Scientific reports, del grupo Nature

Los investigadores Isabel Blanco Montenegro, perteneciente al grupo de Paleomagnetismo de la Universidad de Burgos, y Fuensanta G. Montesinos y José Arnoso, de la Complutense de Madrid y el CSIC (vinculados los tres al grupo de investigación Geodesia de la UCM) han publicado esta semana en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, un trabajo en el que proponen que una gran falla submarina entre Gran Canaria y Tenerife condicionó la formación de Gran Canaria en las fases iniciales de su crecimiento, hace más de 16 millones de años.

Los tres científicos han obtenido modelos tridimensionales de la estructura submarina del flanco noroeste del edificio volcánico de Gran Canaria a partir de los datos magnéticos medidos en el archipiélago canario por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en los años noventa. Los investigadores explican que han encontrado indicios de la existencia de un gran cuerpo intrusivo con polaridad magnética inversa a la del campo geomagnético actual y un tamaño que podría llegar a representar hasta el 20% de todo el edificio volcánico de Gran Canaria. Isabel Blanco aclara que “la relevancia de estos resultados estriba en que la geometría alargada y estrecha de esta intrusión magmática, así como su orientación espacial, sugieren que el ascenso de magma que dio lugar a la formación de la isla de Gran Canaria hace más de 16 millones de años se vio condicionado por la presencia de una importante fractura en la corteza terrestre localizada entre Gran Canaria y Tenerife”.

Las fases iniciales de formación de las islas volcánicas son prácticamente desconocidas porque las estructuras volcánicas más antiguas están ocultas bajo los materiales posteriores. Se da circunstancia, además, de que el volumen de la parte emergida de las islas volcánicas representa un porción mínima del volumen total (alrededor del 2% en el caso de Gran Canaria), lo cual da una idea de la relevancia de conocer cómo es la estructura bajo el nivel del mar.

La importancia de estudios de este tipo, basados en datos magnéticos medidos sobre la superficie terrestre mediante un magnetómetro transportado por una avioneta o un helicóptero, estriba en que de forma rápida y relativamente sencilla se puede obtener un mapa de anomalías magnéticas que refleja el efecto de las diferentes estructuras geológicas presentes bajo la superficie. Mediante un proceso de inversión de datos muy complejo, se obtiene un modelo de dichas estructuras.

“Estamos visualizando, mediante el dato magnético, el efecto de una magnetización remanente adquirida por las rocas en el momento de su formación”, explica Isabel Blanco, añadiendo que “los minerales magnéticos presentes en el magma se alinean en la dirección del campo magnético terrestre en el momento de su enfriamiento, quedando registrada en la roca, de forma permanente, una magnetización cuyo efecto es medible millones de años después y que, en el caso de las rocas volcánicas, es especialmente intensa”.

Este trabajo contribuye al debate sobre el origen de las Islas Canarias, vigente desde hace décadas, y sobre que el que no existe consenso entre los científicos. Los tres investigadores españoles retoman la idea sugerida por los volcanólogos Anguita y Hernán en 2000 de que la explicación del origen de las islas canarias es complejo y probablemente necesita aportaciones de las diversas teorías planteadas hasta el momento. En concreto, sus conclusiones no rebaten la hipótesis del punto caliente para el origen del magmatismo canario, pero introducen como elemento adicional que la salida del magma a la superficie estuvo fuertemente condicionada por la presencia de fracturas en la corteza terrestre. La coincidencia en la orientación de la fractura sugerida entre Tenerife y Gran Canaria y los principales sistemas de fallas del Atlas, en el norte de África, hacen pensar que podría existir una relación entre ambos ambientes tectónicos.

La existencia de una falla entre Tenerife y Gran Canaria con orientación nordeste-suroeste ya fue propuesta por primera vez en 1970 por los investigadores británicos Bosshard & MacFarlane. En palabras de la investigadora de la Universidad de Burgos Isabel Blanco, “nuestro estudio corrobora la hipótesis de Bosshard y MacFarlane propuesta hace casi 50 años”, quien concluye aclarando que “de nuestro trabajo no se desprende que exista en la actualidad una falla activa entre Tenerife y Gran Canaria, sino que hace unos 20 millones de años este elemento tectónico estaba presente en la corteza y favoreció la intrusión de los magmas que dieron lugar a la isla de Gran Canaria”.

Sobre Isabel Blanco

Isabel Blanco Montenegro es Profesora Titular de Universidad del departamento de Física de la UBU, a la que se incorporó en 1999. Pertenece al grupo de investigación de Paleomagnetismo de la UBU y al grupo de Geodesia de la UCM de Madrid, con quien colabora asiduamente. Es licenciada en Física y doctora en Geofísica, y su línea de investigación principal es el estudio de anomalías magnéticas en áreas volcánicas, como las Canarias, las Azores o las Eolias (Italia). En su etapa de formación como investigadora, que realizó en el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC en los años 90, participó en tres expediciones científicas a la Antártida y entre 2004 y 2010 realizó varias estancias de investigación en el Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia de Roma, sumando casi 2 años de estancia en esa institución, líder en Europa en investigación geofísica.

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