Analizan la anatomía parietal de los monos del viejo mundo

Analizan la anatomía parietal de los monos del viejo mundo
Vota este artículo

El grupo de Paleoneurología del CENIEH acaba de publicar un artículo sobre las variaciones y diferencias en los lóbulos parietales de 11 géneros de monos afroasiáticos (cercopitécidos) 

Se acaba de publicar en la revista American Journal of Primatology un artículo del grupo de Paleoneurología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), coordinado por Emiliano Bruner, sobre las variaciones y diferencias en los lóbulos parietales de distintas especies de cercopitécidos, conocidos como los monos del viejo mundo.

Los resultados de este artículo, en el que también ha colaborado la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica), distinguen dos grupos: uno con grandes lóbulos occipitales y lóbulos parietales reducidos (cercopitecos), y otro con grandes lóbulos parietales y lóbulos occipitales reducidos (colobos y babuinos).

Los lóbulos occipitales están particularmente involucrados en la descodificación de las señales visuales. Estas diferencias anatómicas se supone que están asociadas a diferencias en el comportamiento y en las capacidades cognitivas, probablemente a raíz de diferencias en los hábitos dietéticos y en los patrones de locomoción de estas especies».

«Hemos aplicado métodos geométricos de análisis de la forma y de análisis de superficie para estudiar los lóbulos parietales en 11 géneros de monos africanos y asiáticos; y para poder extrapolar las conclusiones al registro fósil y a las especies extintas, hemos  utilizado moldes endocraneales», explica Ana Sofia Pereira-Pedro, autora principal del estudio.

Cuerpo y ambiente

Los lóbulos parietales del cerebro son cruciales para la relación entre cuerpo y ambiente, y juegan un papel fundamental a nivel de las capacidades ecológicas y cognitivas de una especie. Dada su importancia en la complejidad del comportamiento y de la ecología, están particularmente desarrollados en los primates, y en concreto en los humanos modernos. Aún así, las informaciones sobre sus variaciones anatómicas siguen siendo muy limitadas.

Deja tu comentario

Your email address will not be published.