Arrancan las fiestas de Nuestra Señora de las Viñas en Aranda de Duero

Arrancan las fiestas de Nuestra Señora de las Viñas en Aranda de Duero
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Aunque Aranda de Duero lleva todo el mes con programación cultural y festiva, ayer comenzaban las fiestas de patronales de Nuestra Señora de las Viñas. Con el acto de imposición de bandas a la reina y su corte de honor a las 20:00h en la Plaza Mayor, Aranda se vestía de fiesta. Fue una noche intensa, en la que Francisco Javier Iglesia Berzosa, pregonero de 2019, agradecía el honor aunque “me quedará la duda de si los encargados de seleccionar al candidato han barajado otras alternativas más lejanas, pues el que os habla vive en esta misma plaza y trabaja en la casa”.

Francisco Javier Iglesias Berzosa

Francisco Javier Iglesias Berzosa

El pregonero recordaba cómo se conocieron sus padres gracias a un escaparate en las fiestas patronales de Aranda de 1953,  sus “recuerdos inolvidables; de amores adolescentes; de canciones y verbenas; de vino y promesas; de toros, meriendas y abrazos; de ilusiones quebrantadas por los años; de amaneceres en compañía y, sobre todo, de amigos, de muchos amigos”.

“Recuerdo las fiestas de antes: anárquicas, desaseadas, diferentes según la clase social a la que se perteneciera y las que surgieron luego, con las peñas, en los años setenta y que tanto contribuyó mi generación a darlas forma. Recuerdo, es verdad, aquellas primeras reuniones en La Cadena, rodeados de carteles y calendarios, en las que un grupo de chavales nos pusimos de acuerdo para fundar la Peña del Chilindrón, y también cuando pedí a mi abuelo la llave de la bodega del Bolo para que la peña, recién parida, tuviera allí su sede. Me acuerdo, también, de los conciertos que dábamos en el Picón, junto al Duero, con media docena de cornetas que nos había dejado una cofradía de Semana Santa y de donde salió el incombustible Chilirock o el viaje que hicimos mi amigo Richi y yo a Gijón para comprar dos saxofones, una trompeta y un trombón de varas de quinta mano a un suboficial del ejército por 4.000 pesetas de entonces. Ninguno de los dos teníamos ni idea de música, pero aquel año, por fin, la charanga del Chili pudo tocar media docena de canciones diferentes”.

También recordaba cómo surgió su deseo de conocer mejor el pasado de Aranda,y cómo vio la luz, gracias a la inestimable ayuda de Alberto Villahoz, el libro “Viñedo, vino y bodegas en la historia de Aranda de Duero”.

Son muchos los recuerdos de Francisco Javier Iglesias, muchos momentos, muchos personajes los que se agolpaban en el recuerdo y que ha querido que estuvieran presentes en este pregón.

“En Aranda se siente aún la calidez del trato, el sentimiento de pertenencia, el orgullo de formar parte de una comunidad antigua y joven a la vez, que se ha librado del cáncer de la despoblación que asola nuestro entorno y que mira al futuro con esperanza”. “Aranda es mi casa, sí, y me siento orgulloso de ello, una ciudad de contrastes, capaz de mantener sus tradiciones ancestrales y que sus empresarios, al mismo tiempo, inviertan en la tecnología industrial más sofisticada del momento. Una ciudad acostumbrada a competir con otras mayores, frecuentemente en condiciones menos ventajosas. Una ciudad, en fin, que posee el festival de música independiente más prestigioso de España y un tejido asociativo que ya quisieran para sí localidades más grandes que la nuestra”.

Iglesias manifestaba el sentimiento de orgullo de “nuestro pasado, repleto de proezas y hazañas heroicas, pero también de miserias y comportamientos cobardes e indignos”, y terminaba su discurso con tres “vivas” a Aranda de Duero, a la Ribera del Duero y a la Virgen de las Viñas.

Raquel González

Raquel González

Raquel González, alcaldesa de Aranda de Duero, recordaba que las fiestas son “un alto en el camino, una desconexión con la rutina, un paréntesis para la celebración, el disfrute y la reunión con nuestros familiares y amigos y el reencuentro con aquellos que quizás hace tiempo que no vemos”.

Por eso “os animo a que salgáis a las calles, participéis y disfrutéis de estos días de fiestas cargados de actividades previstas en una programación festiva que se ha elaborado con la intención de que sean las fiestas de todos y para todos, en la que encontréis el aliciente para festejar, compartir y confraternizar, siempre en buena convivencia”.

González reconocía y felicitaba la labor de la concejalía de Festejos y de todas las personas que trabajan y colaboran con el Ayuntamiento, trabajadores municipales, peñas, asociaciones de vecinos, culturales y deportivas, pero también de los vecinos, que con su apoyo e implicación hacen que las fiestas sean “un fiel reflejo del sentimiento arandino, cargado de tradición y devoción, y de la realidad de Aranda: ciudad alegre, abierta, dinámica y próspera”. Especial mención hago a los Cuerpos de Seguridad y Protección Civil, pues gracias a su labor las fiestas transcurren en armonía y con normalidad.

La alcaldesa finalizaba recomendando a los arandinos y visitantes, que “es momento de disfrutar y dejarse llevar por la alegría de unos días de fiesta, pues es la mejor manera de volver a la cotidianidad de nuestras vidas. Salid a las calles, cantad, bailad, vividlas con intensidad, pero siempre desde el respeto, la cordialidad y la hospitalidad”.

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