Día de la Iglesia Diocesana

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Hoy se rendían cuentas y se hacía balance de la economía de la Diócesis, con tres preguntas, qué somos, qué hacemos y con qué lo hacemos.

Con el lema «Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro», el próximo domingo se celebra el Día de la Iglesia Diocesana, una jornada en la que se recuerda que la Iglesia local es la concreción de la Iglesia universal y en la que la diócesis hace balance de la actividad realizada durante el último año y se rinden cuentas sobre la utilización de los recursos económicos que ha gestionado. La Casa de la Iglesia ha acogido hoy la presentación de la jornada en una rueda de prensa en la que han intervenido el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, el vicario episcopal para Asuntos Económicos, Vicente Rebollo, y Ana María del Val, miembro de la Secretaría de la Asamblea Diocesana, para dar respuesta a tres preguntas: qué somos, qué hacemos y con qué lo hacemos.

«La Iglesia no es una asociación, una organización que hayan montado unas cuantas personas. La Iglesia no es ningún invento humano, nos la han regalado preciosamente hecha. La hizo Jesucristo», ha comenzado don Fidel, quien también ha sostenido que «viendo el conjunto, si somos objetivos, la Iglesia ha hecho mucho bien a millones de personas a lo largo de los siglos, lo sigue haciendo y lo seguirá haciendo». El arzobispo, incidiendo en el lema de la jornada, ha recordado que «el presente es fruto del pasado y lo que vamos haciendo en el presente se proyecta en el futuro; debemos agradecer el pasado y vivir comprometida y creativamente el presente para preparar el futuro».

Una Iglesia viva

En la diócesis viven un total de 357.070 personas, de las cuales 314.222 se declaran católicas, según datos del INE. Pero no son ellas las únicas que se benefician de los servicios que la Iglesia ofrece desde sus 1.003 parroquias y otros 188 centros pastorales con asistencia permanente. El año pasado se celebraron en Burgos 1.416 bautismos, 1.837 primeras comuniones, 1.164 confirmaciones y 427 matrimonios. Además, la labor asistencial y caritativa de la diócesis alcanzó a 28.651 personas en 44 centros y más de 16.912 alumnos recibieron formación en alguno de los 25 centros educativos católicos.

Entre los datos estadísticos de la diócesis en 2018, figuran un total de 985 catequistas, 674 religiosos (sumando religiosos sacerdotes, religiosos no sacerdotes profesos y religiosas profesas), 490 monjes/as de clausura, 371 sacerdotes, 34 seminaristas, 2 diáconos permanentes, 610 misioneros y 9 familias en misión, personas a las que se suma un ingente voluntariado que realiza todo tipo de tareas (ya solamente Cáritas cuenta con 792 voluntarios). «Estas cifras reflejan que la Iglesia en Burgos es una Iglesia viva», ha subrayado Ana María del Val.

La diócesis rinde cuentas

Uno de los objetivos de la campaña del Día de la Iglesia Diocesana es mostrar con claridad a los burgaleses el modo en que la diócesis ha administrado sus recursos económicos. «No queremos informar de las cuentas, queremos rendir cuentas, someternos a la opinión y al criterio de la sociedad: primero, por ser transparentes, segundo, por justicia, y tercero, porque es importante que sepamos que hay muchas personas que están juzgando si lo hacemos bien, que hay una vigilancia y un control», ha manifestado el vicario episcopal para Asuntos Económicos, Vicente Rebollo. 

En la cuenta de ingresos, que ascendió a 36.286.502,01 euros, cobra especial peso lo aportado por subvenciones públicas corrientes (15.566.499,05 euros), ya que aunque no sean gastos que se gestionen directamente por la administración del Arzobispado, se incluyen en el balance económico los costes de los centros educativos diocesanos. A esa cantidad se suman 7.447.655,05 euros por servicios y 802.754,30 euros de ingresos de instituciones diocesanas.

Las aportaciones de los fieles alcanzaron los 6.206,697,08 euros, lo que supone un 17,10% de los ingresos (a través de colectas, ingresos de fieles, donativos, etc.) y el resto llegó a través de suscripciones (48.474,97 euros) y colectas para instituciones de la Iglesia (72.678,50 euros). La otra gran partida procede de la asignación tributaria, 5.166.803,25 euros (un 14,24%). Por patrimonio y otros ingresos extraordinarios, la diócesis percibió 129.539,52 euros.

El gasto en 2018 ascendió a 36.292.203,79 euros, de modo que la diócesis cerró el ejercicio económico con un déficit de 5.701,78 euros. La partida más alta (el 39,48%) se destinó a la retribución del personal seglar que trabaja en centros educativos y otros organismos diocesanos (14.327.067 euros). A esta la siguen los gastos en conservación de edificios y de funcionamiento, a los que la diócesis destinó 11.404,341,13 euros (un 31,42% del total). Un 12,83% (4.656.272,77 euros) del presupuesto se dedicó a acciones pastorales y asistenciales, mientras que la retribución del clero supuso un coste de 4.664.242,50 euros (un 12,85%). Además, la diócesis destinó 587.395,74 euros a los centros de formación (Seminario, colegios diocesanos y otros).

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