¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?
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La investigadora del CENIEH Nohemi Sala ha obtenido 1,5 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación, a través de una beca ERC-Starting Grant, para rastrear en el registro fósil las raíces y la evolución del comportamiento funerario de nuestros ancestros.

Se trata de un proyecto europeo de excelencia científica denominado DEATREVOL, que se desarrollará en las instalaciones del CENIEH durante los próximos cinco años, y estará íntimamente vinculado a los yacimientos de la sierra burgalesa de Atapuerca.

Todas las sociedades actuales tienen un tipo u otro de cultura funeraria, uno de los comportamientos que más nos aproxima a la complejidad de la mente humana. Pero la aparición de este comportamiento es uno de los aspectos más polémicos en el campo de la evolución humana. ¿Cuándo comenzaron nuestros antepasados a adquirir cultura de la muerte?, ¿cómo se ha manifestado este comportamiento en el tiempo y en el espacio?, ¿apareció esta práctica en diferentes especies de manera independiente?

Hay diversas maneras de abordar estas preguntas y, en particular, a la cuestión de si la cultura de la muerte precede a los neandertales y humanos anatómicamente modernos. Hasta la fecha, los análisis en arqueología paleolítica se han centrado en el contexto arqueológico, es decir, si los esqueletos se conservan completos o no, existencia de fosa funeraria o presencia de objetos que pudieran interpretarse como elementos simbólicos o ajuares. Esta visión restringe el comportamiento funerario casi exclusivamente a los enterramientos, algo excepcionalmente raro antes del Pleistoceno superior, que comienza hace 127.000 años.

Por este motivo, es necesario encontrar nuevos enfoques metodológicos que permitan darle protagonismo a lo que se ha preservado hasta nuestros días: los huesos humanos. El registro fósil europeo es una fuente fundamental de información debido a la abundancia de esqueletos fósiles. Y ahí es donde entra la tafonomía forense, una disciplina que puede ayudar a dilucidar aspectos fundamentales en este campo. Sería algo parecido a las “autopsias” de los fósiles humanos para intentar averiguar cómo murieron y, sobre todo, qué les sucedió a los restos desde la muerte del individuo hasta su excavación.

Esta línea de investigación ha cristalizado en el proyecto titulado DEATHREVOL: las raíces y la evolución de la cultura de la muerte. Una investigación tafonómica del registro paleolítico europeo, que ha sido seleccionado para recibir financiación dentro del programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, y se desarrollará durante los próximos cinco años en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

“Es el primer proyecto a gran escala centrado en un estudio tafonómico exhaustivo del registro fósil europeo”, explica la especialista en tafonomía del CENIEH Nohemi Sala, miembro del equipo de investigación de Atapuerca e investigadora del programa Juan de la Cierva-Incorporación, que ha obtenido 1,5 millones de euros de financiación para este proyecto presentado en la convocatoria 2020.

Para llevarlo a cabo será necesaria la participación de un amplio equipo de académicos y una red de métodos que incluyen análisis tafonómicos, reconstrucciones virtuales para análisis forenses, estudio de patrones de distribución espacial, la relación global de diferentes yacimientos y modelos matemáticos para interconectar el amplio espectro de datos recopilados.

Proyectos altamente competitivos

Los proyectos del Consejo Europeo de Investigación (ERC por sus siglas en inglés) denominados “Starting Grant” (subvención inicial) están dirigidos a investigadores con una experiencia posdoctoral de entre 2 y 7 años, que reúnan un currículum de investigación destacado y que presentan una propuesta científica de excelencia en la frontera del conocimiento. Están considerados los más prestigiosos del marco de investigación europeo y, por tanto, son altamente competitivos.

En la convocatoria de 2020 han sido seleccionados 436 investigadores de 25 países de la Unión Europea y países asociados de los cuales 23 se realizarán en centros de investigación españoles. De estos 23 proyectos, cuatro corresponderían al campo de las humanidades y únicamente uno de ellos estaría centrado en Paleoantropología.

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