Igea: “Tenemos un Gobierno central y un presidente que han decidido eludir sus responsabilidades durante la pandemia”

Igea: “Tenemos un Gobierno central y un presidente que han decidido eludir sus responsabilidades durante la pandemia”
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Francisco Igea / Vicepresidente y portavoz de la Junta de Castilla y León

M.A.

Pasado un año de la declaración del estado de alarma por la pandemia derivada de la covid-19, Francisco Igea. vicepresidente y portavoz de la Junta de Castilla y León, hace un balance de estos “complicados” meses. Cara visible del Gobierno de la Comunidad pero también del panorama político nacional, Igea asegura que ha “intentado dar lo mejor de sí mismo” y asume que con la toma de decisiones, desde el punto de vista político, “siempre pierdes”. Considera que “hay luz al final del túnel” y encuentra en la vacunación masiva la medida clave al apuntar que “en un mes y medio podríamos estar en una inmunización suficiente para tener un control de la situación siempre y cuando las variantes no den sorpresas”.

A nivel político asegura que Ciudadanos aún tiene tiempo de devolver la ilusión a sus votantes, pero reconoce que la formación naranja “tiene un problema de comunicación y estrategia que hay que solucionar”. Señala que la coalición PP-Cs en el Gobierno autonómico es una balsa dentro de la tormenta política y hace hincapié en que “el objetivo sigue siendo cumplir los cuatro años de legislatura para cumplir con nuestras políticas”.

Critica al Gobierno central que “no ha querido asumir su responsabilidad en la pandemia” y recuerda que “ser político es ser responsable no tratar de evitar las bofetadas”. En este sentido, entiende el hastío de la ciudadanía con la situación y recuerda que “cuando la gente se harta necesita desquitarse con un culpable y para eso estoy yo”. Un papel que asegura tener “asumido”.

Francisco Igea

Francisco Igea

Pregunta.- Ha transcurrido un año desde que arrancara el estado de alarma. ¿Cómo ha vivido a nivel político y personal esta situación?

Respuesta.- Ha sido un año muy complicado para la gestión del día a día de la pandemia, de la Portavocía, para toda la tarea de Gobierno. Nosotros solo hemos hecho la tarea que nos tocaba pero la verdad es que ha sido un año muy difícil para todo el mundo. Aún más para quienes han visto que perdían a sus familiares, sus negocios o su forma de vida. Ha sido un año muy complejo en el que nosotros nos hemos visto obligados a tomar a veces decisiones difíciles y todos estamos deseando que esto pase. Ha sido un año de pesadilla. En lo personal nadie espera dedicarse a la política y tener que enfrentarse a una situación como esta. Hemos intentado dar lo mejor de nosotros mismos manteniendo la empatía y a la vez sabiendo cuál es el criterio de prioridades de las cosas: lo primero son las personas, después intentar que el daño económico sea el menor posible y por último, nuestra imagen política. Esta situación tendrá un coste para nosotros pero es nuestra obligación asumirlo. Lo importante es reducir al mínimo la pérdida de vidas humanas.

P.- Hablando de momentos complicados. ¿Cuál ha sido la decisión más complicada que ha tenido que tomar en estos doce meses? ¿Y el momento más difícil?

R.- El inicio de la pandemia fue sin duda uno de los más complicados porque nos encontramos con una subida espectacular de casos y un sistema sanitario que estaba sufriendo muchísimo. Hacer el llamamiento para que industrias u particulares nos cedieran los equipos de protección que tuvieran fue un momento complicado porque dejaba a las claras que estábamos ante un momento de tremenda gravedad. La protección de nuestros profesionales estaba por encima de cualquier cosa y era necesario hacer ese llamamiento. Ese momento fueron también muy emotivos por la espectacular respuesta de la sociedad. Fue una decisión difícil pero acabó uniendo a los castellano y leoneses en la lucha contra la pandemia. En cuanto a las decisiones complicadas diría que las tomadas para evitar que las diferentes olas fueran demoledoras. Hemos sido de las primeras comunidades si no la primera en la toma de decisiones. Fuimos de los primeros en solicitar el estado de alarma, y tras las olas hemos sido los primeros en adelantar el toque de queda. El tiempo nos ha demostrado que cada día de retraso en la toma de decisiones cuesta vidas. ¿Qué ocurre con esto? Que eres el más antipático pero las decisiones hay que tomarlas para evitar muertes. En cualquier caso no podemos olvidar que en la llamada medicina preventiva o eres un ‘amargavidas’ que toma medidas para evitar males mayores o eres un desastre porque llegas tarde a la toma de decisiones. Desde el punto de vista político pierdes siempre.

P.- Hablando de medidas. El Tribunal Supremo decidía suspender el toque de queda adelantado de las ocho de la tarde impuesto por las autoridades sanitarias de Castilla y León justo un mes después de su implantación. ¿Se arrepiente de esta medida?

R.- A la vista de la propuesta del Gobierno de Sánchez de adelantar el toque de queda a las 8 de la tarde durante semana Santa aunque finalmente lo que se reduce es el horario de la actividad no esencial parece que en su momento no estábamos desencaminados. Es evidente que la adelantar el toque de queda fue una medida eficaz. El objetivo era lograr que la gente se quedara en casa y no socializara para reducir contagios. Esto puede hacerse cerrando la actividad no esencial a las ocho pero de ocho a diez la gente puede hacer botellones, ir a otras casas, etc o poner un toque de queda antes para evitar estas situaciones. Creímos que no era más eficaz y justo con sectores como la hostelería. En política hay que ser útil. Hay cosas que no están permitidas que saben que van a ocurrir por eso las medidas tomadas deben ser eficaces. Además esa decisión nos permitió mantener actividad en muchos sectores, algo que no ocurrió en otras comunidades y mantener a raya la curva de incidencia.

P.- Por cuestión de proximidad temporal. Sin giros inesperados ni fugas de última hora, la moción de censura presentada por el PSOE en Castilla y León contra el Gobierno de PP y Ciudadanos se quedaba en agua de borrajas. ¿Cómo valora esta cuestión?

R.- La propia Miriam Andrés, representante socialista, lo dejaba claro el PSOE de Castilla y León había sido obediente y eso nos corrobora que la moción no ha surgido de aquí, que es una decisión tomada en Moncloa. El propio Tudanca decía que no era el momento y a los dos segundo registraba la moción. Y no vale decir que había riesgo de convocar elecciones porque no lo había. No se nos ha pasado nunca por la cabeza. Lo que ha ocurrido es bastante penoso. No es que no haya habido giros inesperados es que no se han producido los esperados. Ha habido mucha gente trabajando para que la moción saliera adelante y afortunadamente no ha ocurrido. Ha sido muy desagradable ver cómo se ha dudado de la ética de nuestros procuradores.

P.- La ciudadanía ha mostrado su hastío ante la actual situación política. ¿Lo entiende?

R.- Es una vergüenza. No puedo decir otra cosa. Vergüenza especialmente porque tenemos que estar centrados en la lucha contra la covid y en la erradicación de la pandemia. ¿Qué es lo que le preocupa a la gente? La campaña de vacunación. A la gente le importa bien poco si ahora quieren cambiar la consejería de Sanidad de un día para otro con una campaña de vacunación de por medio. Es lo menos sensato que he visto en mi vida. Una de las cosas que más me molesta es que se nos tome a la población y a los políticos que no estamos en Madrid por imbéciles.

P.- Pero las decisiones impuestas desde Madrid no son patrimonio de los socialistas. Hemos visto situaciones similares en su partido en las pasadas elecciones.

R.- Creo que hay tiempo para analizar las cosas con calma y tomar las decisiones correctas. El espacio político para Ciudadanos existe y creo que más que nunca. No creo que la gente quiera elegir entre izquierda y derecha con Vox y Podemos como socios únicos de Gobierno. El espacio está pero hay que tomar las decisiones adecuadas. Cs tiene muchas fugas porque tenemos un problema organizativo que ya planteamos en nuestro congreso. Mejorar la organización territorial es fundamental para no tener fugas y para eso es esencial que las decisiones de cada territorio se tomen en cada territorio porque eso genera lealtad e ilusión y los votantes forman parte de la toma de decisiones. Tenemos un problema de comunicación y estrategia y debemos intentar mejorar ese punto. Debemos evitar que se nos vinculen con las estrategias de los demás y con maniobras tan visibles como la del PSOE.

P.- ¿Cree que la fuga de miembros de su formación de los últimos días junto a los malos resultados electorales en comicios como los catalanes es una muerte anunciada?

R.- Yo soy poco sospechoso en este asunto porque he sido la única persona que cuestionó la política de alianzas de su partido públicamente. La toma de decisiones que se hacen desde Madrid para otras ciudades es una mala praxis. La estrategia de alianzas no era lo que Cs necesitaba y sobre todo no es la manera de tomar decisiones. No comparto esta forma de hacer las cosas. Hay que recordar que España hasta hace no tanto venía de un sistema de bipartidismo y la gente no acaba de entender que la llegada de nuevos partidos es buena porque da matices a la política. Pero eso necesita a la vez estabilidad. Debemos ser capaces de llegar acuerdos y con el PP fuimos tremendamente exigentes. Eso sí, una vez se lleva a acuerdos tienes que proporcionar estabilidad a los ciudadanos y que los programas se implementen. La ciudadanía no quiere política a corto plazo.

P.-  ¿Cree que el gobierno Cs- PP en Castilla y León es una balsa dentro de la tormenta política? ¿Se siente su gobierno de coalición reforzado tras el fracaso de la moción?

R.- Creo que sí es una balsa y no La Balsa de la Medusa (haciendo referencia al cuadro de Théodore Géricault). Nuestra idea es cumplir con los cuatro años de gobierno porque el objetivo es llevar a cabo el mayor número de reformas posibles que alcanzamos en el pacto. Cuanto más tiempo tengamos más posibilidades de ver cumplidas esas reformas. Eso es la política. El acuerdo que nosotros planteamos no reparte inauguraciones, aperturas y cierres de ganado y cortes de cintas. Queremos poner en marcha reformas que hagan al ciudadano más libre y que le vaya mejor, acabar con el clientelismo y conseguir los objetivos de nuestras políticas públicas.

P.- Vayamos al plano sanitario. Durante estos meses Castilla y León ha sido una de las comunidades más restrictivas. ¿Siente que esas medidas están mereciendo la pena a la vista de los datos que ha arrojado durante muchas semana la comunidad?

R.- No hemos sabido transmitir bien el mensaje. El impacto de la crisis se centra en tres ámbitos: un aumento de la mortalidad evitable, una caída del PIB y un incremento del paro. ¿Dónde estamos nosotros como comunidad en estos tres puntos? Respecto al primero tuvimos un primer pico de mortalidad muy alto por dónde nos situamos geográficamente cerca de Madrid que es uno de los puntos calientes por ser una urbe muy cosmopolita y porque contamos con un mayor porcentaje de población de riesgo, que  son los ancianos. Tenemos más población mayor que nadie y sobre todo más población mayor en residencias que el resto de comunidades. Somos quienes más cerca del fuego estamos y quiénes más yesca tenemos y eso nos penalizó mucho al principio. Afortunadamente en olas posteriores fuimos capaces de reducir la mortalidad algo que no ha ocurrido en otros territorios. Tenemos que seguir poniendo los datos encima de la mesa porque son los que nos dan la razón para tomar determinadas decisiones aunque entendemos que la población está hastiada de datos y de la situación. Cuando la gente se harta necesita un culpable y para eso estoy yo. Lo tengo asumido.

P.- ¿Se ha arrepentido en algún momento de la relajación de las medidas durante el periodo navideño?

R.- No creo que hubiera relajación. simplemente hubo dos días de movilidad y pasar de cuatro a seis personas en la reuniones familiares. Pero en una entrevista al presidente de la Comunidad se le preguntó si creía que había que salvar la Navidad y ‘comete el error’ de decir que sí y ahí se queda eso por los siglos de los siglos. Luego los datos se achacaron a ese ‘salvar la Navidad’. Todos tuvimos una tercera ola y en ese momento decidimos adelantar el cierre a las ocho. Una cuestión que funcionó bien. La polémica se dio por la interpretación de la norma pero para eso están los tribunales. Para interpretar la norma.

P.- La consejera Casado aseguraba hace unos días que si hay vacunas están en disposición de inmunizar en un mes a un tercio de la población. ¿Se cumplirá el objetivo de vacunación del 70% de la población?

R.- . Hemos tenido un parón con AstraZeneca pero hemos recuperado rápido. Sí tenemos capacidad para hacerlo pero las vacunas tienen que seguir llegando. No depende de nosotros. Vacunar al 70% de la población antes de verano sería fantástico pero a lo largo de este año he aprendido a no hace anuncios que luego no sabemos si podemos cumplir.

P.- ¿Es necesario llamar a la calma?

R.- Sí es necesario. Cuando se hace una vacunación masiva de 40 millones de personas aunque pongas agua destilada va a haber ictus, trombos, etc. No podemos olvidar que esos casos no están por encima de la media de los que se producen en ese grupo de edad. De hecho genera más trombosis la enfermedad. Las vacunas son seguras. Hay ya millones de personas vacunadas. En cuanto a unas u otras. Algunas pueden tener más o menos síntomas pero lo que nos interesa es evitar la hospitalización y la mortalidad y en esas cuestiones clave no hay diferencia entre ellas.

P.- ¿Para cuándo la recuperación de la Atención Primaria presencial?

R.- Nunca se fue. Hay un filtro necesario mientras estemos en pandemia porque los centros de salud son focos de contagio precisamente porque son los espacios a los que va la gente enferma. Es cierto que en marzo y abril del pasado año cayó mucho la actividad presencial coincidiendo con el estado de alarma y en una situación de colapso hospitalario pero luego atendiendo a los datos de consultas realizadas se ha mantenido o ha ido un poquito por debajo a un año normal. En los hospitales se sigue operando y se siguen haciendo pruebas. Otra cosa distinta son los consultorios y es que en muchos de estos espacios no se daban las garantías para mantener los circuitos para pacientes covid y no covid. Y esa atención se ha desplazado a centros de salud. Claro que cuesta acceder en algunos casos pero no podemos olvidar que estamos en una situación de pandemia.

P.- ¿Habrá cuarta ola o el cierre en semana santa supondrá un alivio para las cifras de contagios?

R.- Sabemos que va a haber un incremento de la incidencia por los datos que estamos viendo ahora. Llevamos varios días creciendo aunque no ha crecido el número reproductor del virus como lo hizo en Navidad. Es un ascenso lento pero la Semana Santa nos preocupa porque la movilidad es fatal y es clave pararla.

P.- No puede haber desplazamiento entre comunidades pero sí viajar a 6.000 km o que nuestros vecinos europeos vengan de vacaciones. ¿Qué opinión le merece?

R.- Ni lo entiendo yo ni lo entiende nadie. Es difícil de explicar sobre todo porque no estamos teniendo controles en la entrada, algo que podría hacerse en aeropuertos. Es una decisión del Gobierno que no es comprensible.

P.- A estas alturas, ¿aboga por un criterio unificado de la gestión de la pandemia?

R.- Las medidas deben siempre ir relacionadas con los indicadores epidemiológicos y de ocupación hospitalaria y demostrado queda que cuando se toman medidas coordinadas la gente las entiende muy bien. Creo que las medidas uniformes deberían no solo quedarse a nivel nacional sino ser a nivel europeo porque le daría coherencia al asunto. Tenemos un Centro de Control de Enfermedades en Europa muy capaz de dictar medidas y de ordenarlas por incidencia y saturación. La unidad a nivel europeo nos daría una respuesta más homogénea y eficaz. Aquí se ha organizado una trifulca política de grandes dimensiones y por si fuera poco con elecciones de por medio para que la fiesta sea completa. No podemos olvidar además que el Gobierno de Sánchez no ha querido asumir su responsabilidad. Ser político es ser responsable no consiste en evitar llevarse la bofetada. No cabe duda que tenemos que apoyar a nuestro Gobierno pero hemos tenido y tenemos un Gobierno y un presidente que han decidido eludir sus responsabilidades durante la pandemia.

P.- ¿Hay luz al final del túnel?

R.- Sí veo luz al final del túnel. Llegará en cuanto hayamos podido vacunar masivamente de verdad y eso depende del suministro de vacunas. Tenemos buenas expectativas. Ahora mismo en Castilla y León un 12% ha recibido la primera dosis de la vacuna y un porcentaje similar está inmunizado por la vía del contagio. En un mes y medio podríamos estar en una inmunización suficiente para tener un control de la situación siempre y cuando las variantes no se escapen a esa inmunización y den sorpresas.

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