El Curpillos, la primera gran cita festiva de la ciudad

El Curpillos, la primera gran cita festiva de la ciudad
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Ganas de fiestas después de dos años  de ausencia y el buen tiempo, quizás demasiado, animan a muchos a disfrutar del Curpillos. Y estos dos ingredientes son los que se han dado en este viernes, festivo en Burgos.

Miles de burgaleses han vuelto a congregarse en torno al Monasterio de Las Huelgas en la cita prólogo de las fiestas de San Pedro, con un calor sofocante.

Acudía a Las Huelgas Daniel de la Rosa, Cesar Rico, presidente de la Diputación, Pedro de la Fuente, subdelegado del Gobierno y Roberto Saiz, presidían junto con autoridades militares encargadas de portar la réplica del pendón de las Navas de Tolosa, que cada año procesiona este día.

Acto litúrgico de el Curpillos

Acto litúrgico de el Curpillos

Daniel de la Rosa señalaba que este Curpillos se va celebrar «con más ganas que nunca», ya que la previsión de participación «desborda todas las estadísticas conocidas». De la Rosa apuntaba que el Curpillos es una fiesta que cada vez es más conocida fuera de la ciudad, circunstancia que puede atraer a más visitantes a pesar de ser viernes laborable en el resto de la provincia y de España. El éxito de la Noche Blanca o la Romería de la Blanca han sido el presagio de esta fiesta, y el Curpillos es la antesala de las fiestas de San Pedro, que comienzan el próximo viernes.

Cesar Rico calificaba esta fiesta como «emotiva» y que conjuga la tradicional visita a Las Huelgas, y la participación popular en El Parral.

Por su parte, El arzobisppo de Burgos, Mario Iceta, que se estrenaba en esta fiesta( la celebró el pasado año sólo con la congregación), afrontaba esta fiesta con «ilusión y ganas de aprender y sumergirse en una de las tradiciones más arraigadas de Burgos». En su homilía, hacía un repaso por la historia de Las Huelgas y del Curpillos, señalando que «las tradiciones deben actualizarse para poder vivirlas con profundidad» y concluía apuntando que «aunque se acabe el chorizo, la morcilla o el morro, Jesucristo siempre permanece». Iceta aclaró que tras los actos religiosos, no se quedaría a disfrutar de la jira por El Parral, ya que tiene que marchar de viaje a Sevilla para asistir a la beatificación,  entre otros, de cuatro burgaleses.

Tras misa, la procesión se dirigió a la plaza del Compás de Adentro, para continuar por las calles aledañas al Monasterio. En esta procesión el Santísimo va bajo palio y se porta una réplica del Pendón de las Navas de Tolosa.

Tras la parada militar, llegó la parte lúdica de la jornada en el parque de “El Parral”, donde el olor a chorizo, morcilla y morro invadía todo el recinto. Para las 45 peñas y asociaciones de la ciudad que participan, esta es la primera gran cita antes de las fiestas de San Pedro y San Pablo. Se espera una asistencia de 40.000-45.000 en las horas punta.

El calor será el protagonista de esta jornada. Las altísimas temperaturas hacían que los que se han acercado hasta El Parral buscaran las sombras, aunque no ha impedido que los servicios de Protección Civil hayan tenido que actuar en alguna que otra lipotimia o golpes de calor.

A pesar de esto, el operativo de Seguridad controlaba y vigilaba que no se produjeran incidentes.

Una fiesta muy burgalesa

Desfile militar del Curpillos

Desfile militar del Curpillos

El Curpillos es una fiesta que se celebra tras la festividad del Corpus, celebrada en Jueves, y de donde viene su nombre, Corpus Chico, aunque en el caso del Curpillos no ha sufrido cambio en el día, ya que se sigue celebrando el viernes. En este día, se conmemora la batalla de las Navas de Tolosa, en la que el Rey Alfonso VIII derrotó a las tropas árabes el 16 de julio de 1212. El pendón que procesiona este día a manos de la máxima autoridad militar, es una reproducción de que Alfonso VIII conquistó  en la batalla y que se expone en el Museo del Monasterio.

El Ayuntamiento de Burgos la declaró festiva en 1953 y actualmente suele celebrarse el viernes siguiente a la festividad del Corpus. La estructura de la fiesta sigue esa dicotomía de lo sacro en las primeras horas de la mañana, cuando acontecen los actos protocolarios y el ceremonial religioso, teniendo como escenario el Monasterio de las Huelgas. Tras la reunión y formación de las tropas participantes en el acto, la abadesa de las Huelgas recibe a las autoridades. A continuación se celebra la liturgia eucarística y, acto seguido, comienza la solemne Procesión en cuyo séquito se hallan los populares Gigantones, los Gigantillos, danzantes, dulzaineros, maceros, timbaleros, las autoridades asistentes, los representantes del barrio de Huelgas y, como colofón, la máxima autoridad de la ciudad, portando el pendón de las Navas de Tolosa.
La parte popular del Curpillos se desarrolla en el Parque de El Parral, situado entre el Monasterio y el Hospital del Rey. La tradicional romería o “jira” al Parral se realiza tras la procesión.

Fuertemente arraigada en la tradición, los burgaleses se acercan a degustar las apetitosas viandas, tanto de la gastronomía local como la foránea, en las casetas que montan las Peñas y Centros Regionales.

La fiesta está declarada como Fiesta de Interés Turístico Regional.

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