Los empresarios burgaleses anticipan una recesión a pesar de las buenas cifras del último semestre

Los empresarios burgaleses anticipan una recesión a pesar de las buenas cifras del último semestre
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La Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) ha hecho públicos los resultados de su encuesta semestral en la que han participado 200 empresas del tejido empresarial burgalés. A pesar de que los datos de este semestre muestran una clara recuperación tras dos años de pandemia, con un aumento de la facturación y del empleo, los empresarios burgaleses se muestran pesimistas de cara al segundo semestre del año debido al incremento de los precios de la energía y de las materias primas.

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) ha presentado esta mañana los resultados de su Índice de Confianza Empresarial, un informe que la entidad lleva realizando semestralmente desde 2014. Ignacio San Millán, tesorero de la FAE, Íñigo Llarena, vicepresidente de la FAE, y Emiliana Molero, secretaria general de la FAE compartieron con los medios de comunicación los datos más significativos que ha arrojado un semestre en el que se han encuestado a 200 empresas estrechamente relacionadas con la capital.

A grandes rasgos, el índice de Confianza de la FAE revela que el desempeño de las empresas burgalesas durante este semestre ha sido positivo. Más del 50% de las empresas ha aumentado su facturación, y dentro de ese porcentaje, un 75% ha logrado recuperarse a los niveles de facturación prepandémicos. También ha sido un buen semestre para el empleo, ya que durante este semestre se han creado más puestos de trabajo con respecto al anterior.

Sin embargo, el pesimismo reina entre los empresarios encuestados de cara al futuro frente a buenos datos de este semestre. Ninguna de las 200 empresas encuestadas piensa que la economía va a mejorar en el próximo semestre, ya que anticipan que se va a producir una recesión importante en la economía burgalesa. Las principales causas de esta recesión serían el aumento de los precios de la energía, el encarecimiento de las materias primas y la coyuntura mundial creada por la guerra en Ucrania. Estas circunstancias provocarían que las empresas de la provincia facturen menos y que se exporte menos al exterior, lo que provocaría subidas de precios que finalmente acabarán repercutiendo en los bolsillos de los consumidores. Ignacio San Millán apuntó que la agricultura, la construcción y la hostelería se encontrarían entre los sectores que se verán más perjudicados este invierno.

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