San Lesmes vuelve a la normalidad

San Lesmes vuelve a la normalidad
3.1 (62.67%) 15 votes

Mario Iceta recordaba su primera misa con 20 personas/Hoy desfilaba por primera vez un mujer con la maza, Carmen Bárcena.

La Iglesia de San Lesmes y Plaza de San Juan congregaban a cientos de asistentes a pesar del frío para celebrar la fiesta del Santo Patrón de Burgos. La comitiva oficial partía del Paseo del Espolón hasta llegar a la iglesia de San Lesmes. En el exterior de la

Daniel de la Rosa acompañado de las reinas de Burgos

Daniel de la Rosa acompañado de las reinas de Burgos

iglesia, muchos feligreses y curiosos esperaban a la entrada, a la vez que adquirían los roscos dulces y de pan que se vendían en las casetas montadas en la plaza, que se han agotado antes de concluir la mañana, o degustaban alguno de los pinchos de chorizo y morcilla con su rosco de pan que las peñas y asociaciones de San Lesmes repartían a todos los que allí se han acercado. La Corporación Municipal,  precedida por mazas y timbales, se encaminaba hacia la iglesia del santo desde la Casa Consistorial con la solemnidad que marca la tradición. Y este año, esta comitiva con una novedad, la primera mujer con «maza» que desfilaba en la historia de Burgos, Carmen Barcena Lorente.

Autoridades civiles y militares asistían a la misa, junto con miembros de las peñas y cofradías que llenaban la iglesia en la que cada año se renueva el voto de la ciudad con el santo y que se representa con el gran cirio con el escudo de Burgos que el acalde entregaba al arzobispo de Burgos, Mario Iceta, y que estará encendido junto a la tumba del santo.

Enrique Alonso y Carmen Bárcena

Enrique Alonso y Carmen Bárcena

En los exteriores, música, bailes tradicionales, panecillos y jarras de vino, que hacían más llevadera la mañana, como es habitual en estas épocas del año. Con el baile de los Danzantes y Tetines y los Gigantillos en la Plaza de San Juan, concluían los actos institucionales de la jornada, aunque el reparto de roscos y pinchos hasta bien entrada la mañana.

Daniel de la Rosa recordaba la vuelta a la normalidad de este día y cómo D. Mario Iceta comentaba en la homilía que la primera misa que celebró en San Lesmes «éramos 20 los privilegiados que estábamos allí representando a toda la ciudad. Hoy lo estamos haciendo como se ha hecho tradicionalmente, a pesar del día de frío de este invierno burgalés».

Tradición a lo largo de los siglos

Imagen de San Lesmes con el panecillo

Imagen de San Lesmes con el panecillo

La tradición de los panecillos viene del milagro que el santo realizó cuando sin tener comida para dar a los peregrinos que pasaban por el Monasterio  de San Juan, se encomendó a Dios y logro repartir panecillos para saciar su hambre.

El gremio de pasteleros quiso honrar al santo, por lo que hace casi cuarenta años, se realizó un concurso entre todas las confiterías, ganando el premio el dulce de hojaldre relleno de crema, nata o mixto, con la superficie brillante gracias al baño de gelatina de albérchigo, de textura crujiente, el Rosco de San Lesmes, con un delicioso sabor por la mantequilla y huevo que incorpora, escondiendo en su interior  un báculo de San Lesmes que, siguiendo la tradición, quien lo encuentra, debe pagar el rosco que se elabora en honor del patrón de la ciudad, un monje francés que vivió en los siglos X y XI(1035-1100). Tradicionalmente se hacían los roscos de pan o bollo el día 30 de enero, fiesta de San Lesmes. Se venden, una vez bendecidos, solos o acompañados de morcilla de Burgos o chorizo y una jarra de vino. El rosco que no se come se debe colgar en la cocina y siempre que hay algún problema se le debe dar un buen mordisco, aunque esté duro, y rezar al santo. Todos los años, según manda la tradición, se debe cambiar por uno nuevo.

Deja tu comentario

Your email address will not be published.