Burgos acoge hasta junio un curso nacional de guías caninos

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Tiene como finalidad la detección de elementos prohibidos, como drogas o teléfonos móviles, con marcaje lapa. Está desarrollado por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y la Policía Local de Burgos

El alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, ha presentado esta mañana junto al secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz; la directora de la prisión provincial de Burgos, Elena Ramos; el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente; la concejala de Seguridad Ciudadana, Blanca Carpintero y Javier Macho, agente de la Unidad Canina de la Policía Local; el curso de formación de Guías Caninos organizado junto al Centro Penitenciario de Burgos.

«La creación de las nuevas unidades supone un refuerzo en la estrategia diseñada por la Administración Penitenciaria para prevenir y evitar la introducción y el consumo de droga en prisión; un compromiso claro con el deber de velar por la salud de las personas privadas de libertad», ha subrayado Ángel Luis Ortiz. Burgos será así sede de un curso formativo para los profesionales que estarán a cargo de las 12 nuevas unidades caninas que se van a implementar en las prisiones de la Administración General del Estado. Estos equipos cinológicos se sumarán a los once ya distribuidos por toda la geografía española.

Presentación del curso de guías caninos
Presentación del curso de guías caninos

Los centros penitenciarios que contarán con nuevas unidades son León, Topas (Salamanca), A Lama (Pontevedra), Castellón II, Ceuta, Las Palmas II, Madrid V, Madrid VII, Murcia II, Teixeiro (A Coruña), Valencia y Zaragoza. Estos equipos prestarán servicio, además, a otras prisiones de la zona en la que operan, de manera que el radio de acción se extiende a gran parte de la geografía. El proyecto comenzó con una experiencia piloto en el Centro Penitenciario de Burgos en el año 2018. Desde entonces, de manera progresiva, se han ido constituyendo equipos de esta naturaleza en otras diez prisiones: Albolote, Algeciras, Córdoba, Huelva, Madrid III, Málaga I, Málaga II, Mallorca, Puerto III y Sevilla II. 

Durante 2022, las unidades caninas llegaron a detectar casi el 60% -un 58,87%- de la suma de cannabis, cocaína y heroína intervenidos en los diez establecimientos en los que estuvieron operativas -el Centro Penitenciario de Mallorca no contó con equipo propio hasta finales del año pasado-. 

«Ahora se trata de seguir avanzando, de llegar a más centros en esta segunda fase», ha trasladado el secretario general de Instituciones Penitenciarias, tras reconocer la labor de los profesionales del Centro Penitenciario de Burgos y de la Policía Local, que impulsaron la constitución de la primera unidad. Ortiz también ha querido agradecer la implicación del Ayuntamiento de Burgos en el proyecto al facilitar las instalaciones para la formación de los guías caninos. 

Formación en Burgos

El curso, que ha comenzado este lunes y concluirá en junio, tiene como objetivo la cualificación de 25 profesionales penitenciarios y el adiestramiento de 25 perros asignados a las unidades caninas para la detección de drogas mediante el sistema de marcaje lapa. Estará impartido por especialistas en esta técnica de la Policía Local de Burgos y de otros puntos del país y por un experto cinológico de la prisión burgalesa. 

En total, serán 520 horas lectivas que incluyen sesiones teóricas y entrenamiento práctico en los centros de trabajo. En la primera fase fueron 18 los profesionales formados para el despliegue de las unidades caninas en los establecimientos penitenciarios. La técnica del marcaje lapa se caracteriza por ser poco invasiva: el perro se limita a tocar, o marcar, la zona en la que detecta las sustancias estupefacientes. Algunos de ellos han comenzado a ser entrenados para el señalamiento, además, de teléfonos móviles. 

Las unidades caninas son uno de los recursos, junto a otros, como registros, requisas y cacheos, de los que disponen los trabajadores penitenciarios para neutralizar la presencia de droga en el interior de la prisión. Su efecto disuasorio, además, en los accesos de los establecimientos supone un refuerzo de las campañas de concienciación que se impulsan periódicamente y que están orientadas a luchar contra la entrada y el consumo de estupefacientes en los centros. En esta tarea, se seguirá contando con la colaboración de los equipos cinológicos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. 

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