Las obras de la muralla de Burgos permiten recuperar uno de los torreones defensivos más antiguos de la ciudad
Las obras de rehabilitación que se están ejecutando en la muralla de Burgos, a la altura del Paseo del Cubo, han sacado a la luz uno de los elementos defensivos más antiguos de la ciudad: el torreón de Doña Lambra, una estructura que podría remontarse a los primeros años de la historia de Burgos.
La alcaldesa, Cristina Ayala, ha visitado este jueves los trabajos acompañada por el concejal de Patrimonio, Ángel Manzanedo, y ha destacado la importancia histórica del hallazgo, así como la necesidad de actuar sobre una muralla seriamente afectada por la vegetación.
La actuación comenzó el pasado mes de febrero y cuenta con un presupuesto de algo más de 700.000 euros. El plazo de ejecución se prolongará previsiblemente hasta finales de 2026.
Ayala recordó que la intervención se puso en marcha tras el desprendimiento registrado en el interior del lienzo de la muralla el 28 de septiembre de 2024. Según explicó, las raíces y la vegetación acumuladas tanto en la cara exterior como en la interior habían provocado importantes daños estructurales.
Durante las excavaciones, los técnicos han podido constatar el valor patrimonial del torreón de Doña Lambra, que, junto con la torre del Arco de San Gil, podría formar parte del primer sistema defensivo de la ciudad.
«Probablemente sea una de las primeras torres defensivas que tuvo Burgos», señaló la alcaldesa, aunque precisó que los estudios arqueológicos aún no han concluido y que la datación definitiva está pendiente.
El arquitecto responsable de la obra, Javier Garabito, explicó que la hoja interior de la muralla se encuentra en un estado de conservación mejor de lo esperado, lo que permitirá no solo consolidar el conjunto, sino también recuperar y poner en valor este enclave histórico.
La intervención supondrá, por tanto, una mejora estructural de la muralla y una oportunidad para reforzar el conocimiento y la difusión del patrimonio defensivo de Burgos.
