El Cabildo restaurará la policromía de la bóveda de la sacristía mayor
Restauración de la policromía de la bóveda de la sacristía mayor catedral-burgos
Cajaviva Caja Rural se hará cargo del coste total de la intervención, provocada por la aparición de sales en la pintura de la bóveda del espacio
El Cabildo Metropolitano de Burgos ha presentado el proyecto de restauración de la policromía de la bóveda de la sacristía mayor de la Catedral de Burgos.
Félix José Castro Lara, deán-presidente del Cabildo, y Ramón Sobremonte Mendicuti, director general de la entidad financiera, han suscrito un convenio para la intervención, que comenzará en otoño y se extenderá durante siete u ocho meses con un presupuesto de 58.000 euros, de los que se hará cargo de forma íntegra Cajaviva Caja Rural.
El deán ha agradecido el apoyo de la entidad financiera, asegurando que «Cajaviva Caja Rural colabora con frecuencia con nosotros», y ha puesto como ejemplo el desarrollo de la visita virtual a la Catedral, una experiencia inmersiva que se puede realizar en capilla de la Anunciación.
Por su parte, Sobremonte ha señalado que la Catedral es la «casa de todos los burgaleses» y un «un auténtico motor económico, cultural y social para Burgos»; por ello, «tenemos la obligación de mantenerla viva y en todo su esplendor».
El director general de Cajaviva Caja Rural ha recordado que, desde el año 2008, la entidad financiera viene colaborando sistemáticamente en la restauración del templo, destacando la intervención integral que se realizó en la capilla de la Anunciación.
Por su parte, José Luis Pascual Melgosa, canónigo fabriquero y responsable de Patrimonio del Cabildo, ha reseñado la importancia artística e histórica del espacio que se va a intervenir.
La presencia de sales en la bóveda
La arquitecto restaurador de la Catedral, Verónica Quintanilla Crespo, ha explicado cómo se ha detectado el problema y en qué va a consistir la intervención, que por un lado va a atajar la causa de la patología y, por otro, va a restituir la policromía original que se ha perdido.
Hace pocos meses, en el marco de una revisión rutinaria, se detectó la presencia de sales y faltas de policromía en las pinturas de la bóveda de la sacristía mayor del templo. «Generalmente, estas patologías se dan cuando hay presencia de agua», ha señalado Quintanilla.
La primera revisión, por tanto, estuvo dirigida a las cubiertas de la sacristía, restaurada hace varias décadas. «Están impolutas, se les realiza un mantenimiento periódico, pero comprobamos que están perfectas», ha aclarado la arquitecto. Por lo tanto, no hay ninguna filtración reciente que haya podido provocar estos daños.
Quintanilla encargó entonces un estudio de las sales presentes en la bóveda que pudiera «dar más pistas» sobre el origen de la patología. La conclusión del estudio es que «había agua remanente en los muros de cuando la Catedral estaba sin restaurar y, al salir, condensa en la superficie y provoca sales y, por lo tanto, la pérdida de policromía».
Este fenómeno se explica por la situación espacial de la sacristía mayor, en un «punto de bisagra» entre la zona calefactada que constituye la nave central y la panda norte del claustro, uno de los lugares «que más sufre las variaciones de temperatura y humedad» a lo largo del año.
La restauración va a consistir, en primer lugar, en eliminar el problema de ventilación que tiene la sacristía. Para ello, se va a abrir el tercio inferior de la ventana norte del cupulín para que pueda haber ventilación constante.
«Esto permitirá generar tiro y que la capilla esté completamente ventilada, eliminando el origen de la patología», ha afirmado la arquitecto. El proyecto también prevé la instalación de un sensor que cierre la ventana de forma automática cuando detecte lluvia.
Una vez resuelta la causa, se procederá a la restauración de las faltas de policromía, que son puntuales. Quintanilla ha señalado la importancia del mantenimiento y las revisiones periódicas para detectar, como en este caso, patologías en un estado previo, de forma que el daño sea mínimo.









