Burgos aplaza hasta 2042 el pago de 84,5 millones de deuda para aliviar las cuentas municipales

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El Ayuntamiento de Burgos podrá distribuir hasta 2042 el pago de 84,5 millones de euros procedentes de los antiguos consorcios del desvío ferroviario y del polígono industrial de Villalonquéjar, después de que el Ministerio de Economía haya autorizado la refinanciación de esta parte de la deuda municipal. La operación busca evitar la concentración de grandes desembolsos en los próximos ejercicios y dar más margen a las arcas locales.

La alcaldesa, Cristina Ayala, anunció la autorización ministerial el viernes 23 de octubre, en una comparecencia junto al vicealcalde, Juan Manuel Manso, y el concejal de Hacienda, Ángel Manzanedo. La principal consecuencia del acuerdo será modificar el calendario de amortización de los préstamos, que contemplaba un aumento progresivo de las cuotas hasta alcanzar los 32 millones de euros en 2031.

Con las nuevas condiciones, el Ayuntamiento calcula que los pagos correspondientes a la deuda refinanciada se situarán en torno a los 7,5 millones de euros anuales. La medida no afecta a la totalidad del endeudamiento municipal, sino al tramo de los préstamos de los consorcios que necesita una ampliación de los plazos de devolución.

Las previsiones anteriores dibujaban un incremento continuado de las obligaciones financieras municipales. Tras abonar algo más de 12 millones de euros en 2026, el Consistorio debía afrontar pagos de 14,6 millones en 2027, 17,8 millones en 2028, 20,3 millones en 2029 y 24,7 millones en 2030, antes de llegar al máximo previsto para 2031.

La autorización permite extender el periodo de amortización hasta 2042 y repartir las obligaciones durante más tiempo. Según el equipo de Gobierno, este cambio facilitará la planificación presupuestaria y reducirá la presión de las cuotas sobre los recursos disponibles para los servicios públicos y las inversiones.

Ayala defendió que la resolución reconoce la solvencia del Ayuntamiento y su situación fiscal. El Gobierno municipal prevé cerrar 2026 con una deuda de alrededor de 121,5 millones de euros, frente a los 204,6 millones registrados al término de 2023 y los 264 millones de 2019.

Burgos se convierte así en el segundo ayuntamiento español que consigue acogerse a esta vía excepcional, después de Zaragoza, que obtuvo una autorización similar para reorganizar obligaciones financieras relacionadas con la Expo.

El origen de esta carga económica está ligado a dos grandes proyectos de desarrollo urbano e industrial. Por un lado, la financiación de la variante ferroviaria, cuyo coste llegó a alcanzar los 265 millones de euros. Por otro, la urbanización de las fases III y IV del polígono industrial de Villalonquéjar, cuya financiación también generó obligaciones para el Consistorio.

Manso recordó que las expectativas iniciales de financiación no se cumplieron como estaba previsto y que la situación se complicó con el paso de los años. Tras analizar las cuentas de ambas entidades, el actual equipo de Gobierno impulsó su disolución, formalizada el 9 de julio de 2024. Como consecuencia, el Ayuntamiento asumió una deuda conjunta de más de 193 millones de euros.

El vicealcalde también señaló que el Consistorio recuperó avales municipales por valor de más de nueve millones de euros que, según explicó, no se habían devuelto y cuya recuperación requirió distintas gestiones.

La estrategia municipal ha consistido en disolver los consorcios, reducir el capital pendiente mediante amortizaciones y buscar una ampliación del plazo para el resto de la deuda. La autorización ministerial permite avanzar en esta última fase, aunque el efecto definitivo dependerá de la formalización de la operación financiera.

El equipo de Gobierno sostiene que la reorganización de los préstamos ayudará a compatibilizar el cumplimiento de las obligaciones financieras con el mantenimiento de las actuaciones municipales. Ayala apuntó, además, al incremento del coste de las obras y los contratos públicos como uno de los factores que condicionan las necesidades de gasto de la ciudad.

La refinanciación también resulta relevante para la planificación de nuevas inversiones, entre ellas la financiación que el Ayuntamiento estudia solicitar para desarrollar proyectos municipales. No obstante, este posible crédito es independiente de la operación autorizada para la deuda de los consorcios.

La ampliación de los plazos reduce la concentración de los pagos en los próximos años, pero no elimina la deuda pendiente: permite distribuir su devolución durante un periodo más largo y aliviar las obligaciones anuales del Ayuntamiento.

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