Leiva, La M.O.D.A. y una noche para recordar en Sonorama
Aranda de Duero volvió a demostrar este sábado por qué Sonorama Ribera es mucho más que una sucesión de conciertos. La penúltima jornada de la 29ª edición del festival convirtió El Picón en el epicentro de una noche en la que hubo grandes canciones, reencuentros, invitados inesperados y hasta un espectáculo de drones que terminó mirando ya hacia el futuro del certamen.
Desde primera hora, el ambiente en el recinto hacía presagiar una de las noches grandes de esta edición. Miles de personas fueron ocupando los distintos espacios del festival hasta alcanzar los 40.000 asistentes en el recinto oficial, en una jornada en la que la programación volvió a combinar nombres consolidados con propuestas de diferentes estilos.
Pero si hubo un momento que concentró buena parte de las miradas fue la llegada de Leiva al escenario principal. El madrileño regresó a Sonorama con su Tour Gigante Fin de Gira y lo hizo con un espectáculo de gran formato, aunque sin perder esa cercanía que ha marcado su relación con el festival desde hace años.
El concierto fue avanzando entre canciones conocidas por varias generaciones y un público completamente entregado. Leiva reservó además uno de los momentos más especiales de la noche para recordar a Robe Iniesta, un homenaje que rompió por unos instantes la dinámica habitual del concierto y dejó uno de los pasajes más emocionantes de la jornada.
La M.O.D.A. vuelve a casa

Si Leiva protagonizó uno de los grandes conciertos de la noche, La M.O.D.A. jugó en casa. La banda burgalesa volvió a encontrarse con un público que conoce buena parte de sus canciones de memoria y que convirtió su actuación en una celebración colectiva.
El Picón se llenó de voces para acompañar a la banda en un concierto especialmente significativo por esa conexión que La M.O.D.A. mantiene con Sonorama y con su tierra. La actuación tuvo además un aliciente añadido con la presencia de Repion, cuyas integrantes se sumaron al escenario como invitadas.
La noche todavía guardaba más nombres importantes. Xoel López volvió a pasar por un festival con el que mantiene una relación especial y consiguió nuevamente meterse al público en el bolsillo. Después llegó el turno de Ojete Calor, que llevó su particular mezcla de humor, música y espectáculo a un recinto convertido ya a esas horas en una enorme fiesta.
Y hubo sorpresa. Blanca Suárez apareció sobre el escenario junto a Carlos Areces y Aníbal Gómez para participar en ‘Mocatriz’. La presencia de la actriz, inesperada para buena parte del público, terminó de disparar la celebración.
Mientras los escenarios principales repartían propuestas entre Valeria Castro, Repion, Belén Aguilera, Puño Dragón, Marlena y Eme DJ, el festival mantenía su particular ritmo, con público entrando y saliendo de los diferentes espacios y una actividad constante hasta bien entrada la madrugada.

Un cielo de drones para despedir la noche
El cierre de la jornada tuvo también un componente visual. Sonorama volvió a sustituir los fuegos artificiales por un espectáculo de drones, que dibujaron diferentes imágenes sobre el cielo de Aranda y repasaron algunos de los momentos que han acompañado la historia del festival.
Fue una manera de mirar hacia atrás antes de dar un paso adelante. Porque el espectáculo terminó dejando un anuncio que ya apunta directamente a la próxima edición: Siloé será el primer artista confirmado para el 30º aniversario de Sonorama Ribera.
El festival aprovechó además la noche para poner fecha y precio a la celebración de esas tres décadas. Se anunciaron 5.000 bonos a 85 euros, una promoción especial con la que Sonorama quiere empezar a construir desde ya una edición que aspira a ser histórica.
Después de 29 años, el festival ha conseguido convertir Aranda en un punto de encuentro para miles de personas. Este sábado volvió a hacerlo con una fórmula que combina música, emoción y espectáculo. Y, cuando todavía quedaba una jornada por delante, Sonorama ya había empezado a escribir la historia de sus próximos 30 años.
